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Santo Tomás de Aquino

28 enero, 2017

Santo Tomás de Aquino filósofo y doctor de la Iglesia católica

Santo Tomás de Aquino

Doctor de la Iglesia




Biografía

Santo Tomás de Aquino nació en el Castillo de Rocaseca, cerca de Nápoles, Italia, en el año 1225, en el seno de una numerosa y noble familia de sangre germana. Fue el último hijo varón de una numerosa familia de doce hijos. Su padre se llamaba Landulfo de Aquino, era descendiente de los condes de Aquino y estaba emparentado con el emperador Federico II. Su madre, Teodora, era hija de los condes de Taete y Chieti.

Cerca del Castillo donde nació estaba el famoso convento de los monjes Benedictinos llamado Monte Casino. Allí lo llevaron a hacer sus primeros 5 años de estudios. Le enseñaron primariamente gramática, moral, música y religión hasta 1239.

Cuando el emperador Federico II decretó la expulsión de los monjes, continúa sus estudios por cinco años en la Universidad de Nápoles, uno de los centros de estudio más avanzados de la época. Allí supera a todos sus compañeros en memoria e inteligencia. Conoce a los Padres Dominicos y se entusiasma por esa Comunidad. Pero cuando quiere entrar de religioso pero su familia se opone. El religiosos huye hacia Alemania, pero por el camino lo sorprenden sus hermanos que viajan acompañados de un escuadrón de militares y lo ponen preso. No logran quitarle el hábito de dominico, pero lo encierran en una prisión del castillo de Rocaseca.

Santo Tomás aprovecha su encierro de dos años en la prisión para aprenderse de memoria muchísimas frases de la Santa Biblia y para estudiar muy a fondo la Teología.

Sus hermanos al ver que por más que le rogaran y lo amenazaran no logran quitarle la idea de seguir de religioso. Por eso le enviaron a una mujer de mala vida para que lo haga pecar. Tomás se defiende tomando en sus manos un tizón encendido, amenazando a la mujer de  con quemarle el rostro si se atreve a acercársele. Esa noche después de lo sucedido contempló en sueños una visión Celestial que venía a felicitarlo y le traía una estola o banda blanca, en señal de la virtud, de la pureza que le concedía Nuestro Señor.

Cuando lo liberaron de la prisión lo enviaron a Colonia, Alemania, a estudiar con San Alberto Magno, el más sabio Padre Dominico de ese tiempo. Al principio sus compañeros no imaginaban la inteligencia que tenía Tomás, y al verlo tan robusto y siempre tan silencioso en las discusiones le pusieron de apodo: «El buey mudo». Pero un día uno de sus compañeros leyó los apuntes de este joven estudiante y se los presentó al sabio profesor. San Alberto al leerlos les dijo a los demás estudiantes: «Ustedes lo llaman el buey mudo. Pero este buey llenará un día con sus mugidos el mundo entero».

En el año 1252, a la corta edad de 27 años, ya es profesor de la prestigiosa Universidad de París. Sus clases de teología y filosofía son las más concurridas de la Universidad. El rey San Luis de Francia lo estima tanto que lo consulta en todos los asuntos de importancia. Y en la Universidad es tan grande el prestigio que tiene y su ascendiente sobre los demás, que cuando se traba una enorme discusión acerca de la Eucaristía y no logran ponerse de acuerdo, al fin los bandos aceptan que sea Santo Tomás de Aquino el que haga de árbitro y diga la última palabra, y lo que él dice es aceptado por todos sin excepción.

En 1259 el Sumo Pontífice lo llama a Italia y por siete años recorre el país predicando y enseñando, y es encargado de dirigir el colegio Pontificio de Roma para jóvenes.

En 4 años escribe su obra más famosa «La Suma Teológica» que es de lo más profundo que se haya escrito en la Iglesia Católica. Es una obra portentosa en 14 tomos, donde a base de Sagrada Escritura, de filosofía y teología y doctrina de los santos va explicando todas las enseñanzas católicas.

El Santo Padre le encargó que escribiera junto a San Buenaventura los himnos para la Fiesta del Cuerpo y Sangre de Cristo, y compuso entonces el Pangelingua y el Tantumergo y varios otros bellísimos cantos de la Eucaristía.

Dejo de escribir porque tubo una visión sobrenatural y celestial, y dijo «Es que, comparando con lo que vi en aquella visión, lo que he escrito es muy poca cosa».

El Papa Gregorio X lo envió al Concilio de Lyon, pero por el camino se sintió mal y fue recibido en el monasterio de los monjes cistercienses de Fosanova. Cuando le llevaron por última vez la Sagrada Comunión exclamó: «Ahora te recibo a Ti mi Jesús, que pagaste con tu sangre el precio de la redención de mi alma. Todas las enseñanzas que escribí manifiestan mi fe en Jesucristo y mi amor por la Santa Iglesia Católica, de quien me profeso hijo obediente».

Murió el 7 de marzo de 1274 a la edad de 49 años.

Este santo ha sido el más famoso profesor de filosofía que ha tenido la Iglesia y es uno de los intelectuales más profundos, sistemáticos y fecundos de la Historia de la humanidad. Tan importantes son sus escritos que en el Concilio de Trento (o sea la reunión de los obispos del mundo), los tres libros de consulta que había sobre la mesa principal eran: la Sagrada Biblia, los Decretos de los Papas, y la Suma Teológica de Santo Tomás. Su secretario Reginaldo afirmaba que la admirable ciencia de Santo Tomás de Aquino provenía más de sus oraciones que de su ingenio.

Su lema en el trato era aquel mandato de Jesús: «Tratad a los demás como deseáis que los demás os traten a vosotros».

Detalles

Fecha:
28 enero, 2017

Lugar

Recinto sin nombre
Nápoles, Italia + Google Map