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Santa Rita de Casia – 22 mayo

22 mayo, 2017

Santa Rita de Casia foto santo del dia 22 de mayo patrona foto

Santa Rita de Casia

Biografía




Santa Rita de Casia, bautizada con el nombre de Margherita Lotti, fue una gran religiosa de la Iglesia Católica. La santa del día 22 de mayo es la patrona de las causas imposibles y problemas maritales. Aquí les traemos su vida completa:

Margherita Lotti nació en el año 1381 en Roccaporena, un pueblo de montaña ubicado a unos 710 metros de altura en la comuna de Cascia (en español Casia), en la provincia de Perugia.

Sus padres Antonio Lottius y Amata Ferri se habían casado no muy jóvenes y después de 12 años de espera nació Rita, llegada al mundo como un don de la Divina Providencia.

La madre de Rita era muy devota, y una vez tubo la visión de un ángel que le anunciaba su embarazo, que sería una niña y que la tenía que llamar Rita. Este suceso se parece a lo que les paso a los padres de San Juan el Bautista, que tuvieron también una visión similar.

La pequeña fue bautizada en la iglesia de Santa Maria della Plebe en Casia. En su infancia ocurrió un hecho prodigioso, ya que después de algunos meses de nacida, los padres la llevaban con ellos al trabajo en los campos, poniéndola en una cesta de mimbre. Un día mientas la bebe estaba bajo la sombra de un árbol, mientras sus padres estaban trabajando un poco lejos, un enjambre de abejas le circundó la cabeza sin picarla. Un campesino que pasaba por allí vio la escena y se puso a sacarle las abejas, que le picaron, pero sin embargo a los segundos se le curaron las heridas. El hombre gritó milagro y gracias a él todos los habitantes de Roccaporena supieron de aquel prodigio.

Rita creció tranquilamente con una gran obediencia a los padres, quienes veían en la niña sus sentimientos religiosos. En sus primeros años como adolescente manifestó abiertamente su vocación a una vida religiosa, y pasaba muchas oras haciendo actos de piedad. Frecuentaba mucho la Iglesia de San Agustín, quién era uno de sus santos favoritos.

Tenía 16 años cuando, quizás por obligación, los padres la obligaron a casarse con Fernando Mancini, un joven del barrio, conocido por su carácter fuerte y violento. Rita no puso nada de entusiasmo, porque no aspiraba a ello, pero en esos tiempos estos arreglos se hacían por intereses entre las familias, sin embargo tuvo que aceptar la voluntad de sus padres y se casó con aquel hombre.

De él soportó con paciencia cada maltrato, sin jamás lamentarse y siempre pidiéndole con obediencia el permiso para ir a la Iglesia. Con el nacimiento de sus dos gemelos, y con su perseverancia de responder siempre con dulzura a la violencia, pudo cambiar con el tiempo el carácter del marido y hacerlo más dócil. Este cambio del marido fue conocido por todo el pueblo.

Sus hijos, Giangiacomo Antonio y Paolo Maria, crecieron educados por su santa madre, pero lamentablemente con el tiempo tomaron ideales y reglas de la comunidad de Casia que practicaba mucho las venganzas de muerte.

Después de unos años, murieron los ancianos padres de Rita y el marido fue asesinado en una emboscada, una noche mientras volvía a su casa de Casia, por parte de algún sujeto que se vengo.

A los hijos que tenían 15 años, les trató de esconder la violenta muerte del padre, pero desde aquel dramático día temió también de la perdida de los hijos, ya que sabía que los asesinos estaban decididos a eliminar a todos los Mancini. Al mismo tiempo los hermanos de su marido estaban decididos también a vengarse por el asesinato de Fernando Mancini y entonces también los hijos de Rita fueron involucrados a hacer parte de esta venganza.

Para frenar a sus hijos de esta situación, rezó a Dios de no permitir que las almas de sus hijos se perdiesen, y que prefería la muerte de ellos antes que la perdición. Después de dos años los hermanos se enfermaron y murieron.

Ya libre de vínculos familiares, se fue a los de las hermanas Agustinas en el monasterio de Santa Maria Maddalena de Cascia para ser admitida entre ellas, pero fue rechazada tres veces sin importar sus súplicas. Parece que las hermanas temían ser involucradas entre las peleas de las familias del lugar, y solo después de ver que ya había paz entre ellos, Rita fue aceptada en el monasterio.

El ingreso al monasterio se dio de una manera milagrosa: una noche, Rita estaba rezando como siempre, y tuvo la visión que sus 3 santos protectores, la transportaron a Casia y la metieron en el monasterio en el año 1407. Cuando las hermanas la vieron con ellas en el coro, cuando todas las puertas estaban cerradas, convencidas de que se trataba de un milagro, aceptaron a Rita entre ellas. Rita con 30 años, fue corista ya que sabía leer.

La nueva hermana Rita mostró una vida ejemplar de santidad, practicando la caridad, la piedad y otras tantas penitencias, que llevó a la admiración a las otras religiosas. Era muy devota de la Pasión de Cristo, por la cual la meditaba mucho.

Un día en el año 1432, mientras estava en contemplación delante al Crucifijo, sintió una espina de la corona de Cristo, que se le clavó en la frente, produciéndole una profunda llaga. La herida se le desapareció cuando estaba de peregrinación en Roma

Era tan devota a la santa Cruz, que vivió en sufrimiento los últimos quince años, desgastada por las fatigas, los sufrimientos, pero también los ayunos y los flagelos, que fueron muchos y de varias especies; en los últimos cuatro años se alimentó muy poco, llegando al punto que la Comunión Eucarística era su único alimento.

En la fase final de su vida ocurrió otro prodigio: estando inmóvil en la cama, recibió la visita de un pariente, que al despedirse, le preguntó a la santa si quería que le llevara algo de su casa de Roccaporena; Rita le contestó que le gustaría tener una rosa de su huerto. Su pariente le dijo que estaban en pleno invierno y eso era imposible. Pero Rita insistió. Aquella persona volvió a Roccaporena, fue a la huerta, y en medio de un rosal, vio una bonita rosa. Se quedo asombrado, la cogió y se la llevó a Rita que estaba en el convento de Casia, quién le agradeció. Las hermanas quedaron boquiabiertas. Así la santa viuda, madre, monja, se volvió la santa de la ‘Espina’ y la santa de la ‘Rosa’; en el día de su fiesta estas flores son bendecidas y les son distribuidos a los fieles.

Muerte y más milagros

El 22 de mayo de 1447, Santa Rita de Casia murió, mientras las campanas tocaban a son de fiesta, anunciando su nacimiento en el cielo. Se cuenta que en el día de los funerales, cuando ya se echó la voz de los milagros alrededor de su cuerpo, aparecieron unas extrañas abejas negras, que se juntaron en las paredes del convento y aún permanecen allí: son abejas que no tienen una colmena, no hacen miel y desde hace cinco siglos se reproducen entre aquellas paredes. Su cuerpo no fue nunca enterrado y fue depuesto en una caja de ciprés. En un incendio milagrosamente el cuerpo salió sin daño alguno, y después fue puesto en un artístico sarcófago, obra de Cesco Barbari, un carpintero de Cascia, quién fue un devoto curado por intercesión de la santa.
El cuerpo reposa incorrupto en una urna trasparente expuesto a la veneración de numerosos fieles en la capilla de la santa en la Basilica-Santuario de santa Rita en Cascia.

El 24 de mayo del año 1900 Santa Rita de Casia fue canonizada por el papa León XIII, y su fiesta se celebra el día 22 de mayo.

Detalles

Fecha:
22 mayo, 2017

Local

Recinto sin nombre
Casia, Italia + Google Map