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San Pedro Damiani – 21 de febrero

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San Pedro Damiani

Biografía




San Pedro Damián, originalmente llamado Pier Damiani, fue un teólogo, obispo y cardenal italiano. Su fiesta se celebra el 21 de febrero.

Su vida

San Pedro Damiani nació en Rávena, Italia en el año 1007, último hijo de una familia humilde y numerosa. Quedó huérfano de ambos padres muy joven. Fue criado al principio por su hermana mayor, Rodelinda. Después lo recibe en su casa uno de sus hermanos, el cual se sabe el nombre. Este lo obligo a durísimos trabajos y lo maltrató. Luego Pedro dejo la casa de su hermano malvado, y fue acogido por su hermano más grande, Damiano. Posiblemente por el reconocimiento a este hermano, Pedro agrego a su nombre «Damiani» lo que significaría «de Damiano».

Sus estudios

Su hermano Damiano, Arcipreste de una gran e importante parroquia cerca de Rávena, se ocupó no solo del mantenimiento, si no de proveer educación a su hermano Pedro, algo raro en aquellos tiempos. Lo envió a Faenza, ya que al parecer conoció en ese entonces una escuela mejor de aquellas disponibles en Rávena, pero quizás también lo hizo con el intento de alejarlo del hermano malvado. Pedro llegó a Faenza con 15 años, y se quedo por 4 años, desde el año 1022 al 1026.

Terminados los estudios en Faenza, se mudo a Roma, invitado por su hermano Damiano, para estudiar artes liberales, lo que se conoce como las siete artes: Trivium et Quadrivium. Después se queda en Parma, otra ciudad a estudiar en los años 1026 al 1032, es decir desde los 19 a los 25 años.

Su vida como educador

Cuando terminó sus estudios en Parma, regreso a Rávena, donde ejerció la carrera de maestro educador, la que ocupó desde el año 1032 al 1035, es decir hasta los 28 años.

Se volvió un famoso maestro de artes liberales, con muchos alumnos y con un cierto bienestar económico. Es probable que fuese también clérigo (diácono u otro orden menor), algo en ese entonces común para los maestros. La ordenación presbiteral probablemente se coloque durante aquel período de enseñanza en Rávena, quizás entre el 1034-35,  por el arzobispo Gebeardo de Eichstätt.

Su vocación religiosa de monje

Hacia el año 1035, malos ejemplos y violentas tentaciones determinaron el santo a entrar secretamente en el monasterio benedictino de Fonte Avellana, sobre el monte Catria, dónde se abandonó a así a rigurosas penitencias. Durante la convalecencia profundizó en el estudio de las Santas Escrituras.

En Fonte Avellana, gracias a su pasado de maestro, le fue asignado instruir sus hermanos en el campo religioso y exhortarlos a la vida monástica. Se volvió bien pronto también magister de los novicios.

Sucesivamente, probablemente en el año 1040, el abad de Pomposo, Guido degli Strambiati le pidió al prior de Fonte Avellana de mandarle a Pier Damiani (Pedro) como magister para instruir su comunidad, probablemente habiendo ya conocido la fama que lo circundaba en Rávena y después haberlo apreciado personalmente en Fonte Avellana desde el 1035 al 1040, período en cuyo Guido fue prior de aquel monasterio. Pedro se quedó allí unos dos años, entre el año 1040 y el 1042.

En el año 1042, por orden de su prior del monasterio de Fonte Avellana, pasó de Pomposa al monasterio de San Vincenzo al Furlo, cerca de Urbino, para reformar la disciplina según la reforma romualdina. Aquí escribió la Vida Romaldi sacando a las noticias directas de aquél monje (San Romualdo) al que conoció personalmente. Aquí además encontró, y a veces se enfrentó, con algunos potentes aristócratas del tiempo como el marqués Bonifacio de Toscana o la dinastía de los Canossa.

El santo como Prior de Fonte Avellana

A fines del año 1043, con ocasión de la muerte del prior Guido, volvió a Fuente Avellana, dónde fue elegido por sus cofrades, como su sucesor. Fue prior por 14 años, hasta el año 1057.

Durante su priorato se dedicó en la organización y en la promoción de la vida eremítica y de actuar los ideales monásticos en su monasterio. Redactó una Regla en que subrayó fuertemente el «rigor del ermita»: en el silencio del claustro, el monje es llamado a transcurrir una vida de oración, diurna y nocturna, con prolongados y austeros ayunos; tiene que entrenarse en una generosa caridad fraterna y en una obediencia al prior, siempre lista y disponible. San Pedro Damiani calificó la celda de la ermita como el «locutorio donde Dios conversa con los hombres».

También hizo la ampliación y la reconstrucción y modelado de edificios, en particular de la biblioteca de la ermita. Fundó, o en todo caso reorganizó, dentro de la familia monástica de Fonte Avellana, muchas ermitas y monasterios del ex Exarcado de Rávena.

Además de afanarse en el ámbito monástico, fue uno de los principales celotas de la reforma gregoriana de la Iglesia. Visitó muchas diócesis, por ejemplo a las de Urbino, Asís, Gubbio, para exhortar o regañar a los obispos. En algunos casos hizo presión sobre el Papa para hacer remover a obispos indignos.

En el 1046 asistió a la coronación del emperador Enrique III en Roma y se puso en contacto con el entorno de corte. Los contactos tenidos sucesivamente con la casa imperial fueron numerosos y cordiales.

En el 1047 estuvo presente al sínodo romano, celebrado a la presencia del emperador y presidido por el Papa, para afrontar y solucionar el problema de la simonía. También participó en los sínodos romanos del 1049, 1050, 1051,1053.

Con el pontificado de papa León IX, 1049 -1054, se extendido el horizonte de acción reformador de San Pedro Damiani. También tuvo un papel activo en la tentativa de retener a Enrico IV del divorcio con Berta. En el 1050, participó activamente con escritos e intervenciones personales a la reforma eclesiástica de León IX. Este Papa lo nombró prior del convento de Ocri. Su colaboración continuó con los siguientes papados de Estefano IX, Nicolás II y Alejandro II.

Cardenal, Obispo de Hostia y consejero del Papa

El Papa Estefano IX, en agosto-noviembre de 1057 o el 14 de marzo de 1058, lo nombró cardenal y obispo de Hostia, es decir uno de los siete cardenales con más estrecho contacto con el Papa. Se trasladó por obediencia a Roma, a estrecho contacto con el Papa y con la corte pontificia, dónde revistió un papel de primer plan.

Pier Damiani obró su acción reformador de diferentes modos:

Vuelta a la vida monástica y a los últimos años

San Pedro Damiani siguió no queriendo la vida de curia y le pidió al Papa Alessandro II de permitirle de volver al claustro. Diez años después del nombramiento como obispo, en el 1067, consiguió el permiso de volver a Fonte Avellana, renunciando a todo sus cargos. Pero después de dos años fue vuelto a llamar para una última misión: retener a Enrique IV de divorciarse con Berta de Saboya. La misión fue coronada por temporal éxito.
En el 1071 le fue a Montecassino para la consagración de la iglesia abadenga. A los principios del año siguiente fue a Rávena para restablecer la paz con el arzobispo Enrico, que el antipapa Clemente III apoyó provocando al interdicto sobre la ciudad.

Durante el viaje de vuelta a la ermita de Gamogna, una repentina enfermedad lo obligó a pararse en Faenza. Fue hospedado en el monasterio benedictino de Santa Maria Fuera las Paredes, hoy conocida como Santa Maria Vieja, dónde murió la noche entre el 21 y el 22 de febrero del año 1072.

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