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San José Oriol – 23 marzo

23 marzo, 2017

San José Oriol

Biografía

San José Oriol mació en la ciudad española de Barcelona.




Cuando era aún pequeño quedó huérfano de padre. Fue admitido como monaguillo y cantor en una iglesia, y gracias a que los sacerdotes vieron su gran piedad y devoción se propusieron pagarle los estudios de seminario, ya que era de situación humilde. Pasaba muchas horas rezando ante el Santísimo Sacramento en el templo.

Después de completar sus estudios en el seminario, fue ordenado sacerdote, y habiendo recibido en la universidad el grado de doctor, se dedicó a la educación de la juventud.

Era sumamente querido por las personas, y hasta alabado, por su gran virtud, en los modos tan amables que tenía en el trato con todos, pero Dios le dio la gracia un día de ver que ser alabado no era Su deseo para su alma y desde ese día, José ya no tuvo ningún sentimiento de vanidad ni de orgullo. Se dio cuenta de que lo que ante los ojos de la gente brilla como santidad, ante los ojos de Dios no es sino miseria y debilidad.

Desde el día en que Dios le permitió ver el estado de su alma, José Oriol se propuso nunca más volver a comer carne en su vida y ayunar todos los días en muestra de sacrificio hacia nuestro Señor.

A San José Oriol le concedió Dios el don de la dirección espiritual. Las personas que iban a consultarlo volvían a sus casas y a sus oficios con el alma en paz y el espíritu lleno de confianza y alegría. Muchos llegaban a su despacho con el rostro triste y sin saludar a nadie, y después de oír por unos minutos a este santo sacerdote hablarles del cielo y de los premiso y ayudas que Dios tiene reservados para los que lo aman, salían de allí sonrientes y saludando a todo el que encontraban. A las personas que dirigía les insistía en que su santidad no fuera sólo superficial y externa, sino sobre todo interior y sobrenatural. No aceptaba dirigir espiritualmente a quien no se comprometía a leer libros espirituales o escuchar sermones, y a hacer su examen de conciencia cada día y algún Retiro Espiritual de vez en cuando.

Acusaron al Padre José de que era demasiado rígido en el confesionario, porque por ejemplo a los que no iban a misa los domingos no les daba la absolución mientras no hubieran ido siquiera tres domingos a misa. Por eso el superior le prohibió confesar durante un año.

Pero a los pocos días murió el superior y el que lo reemplazó le volvió a conceder otra vez el permiso de confesar. Los que iban a confesarse con él sabían que era muy amable, bondadoso, muy bien educado, pero que no aceptaba que la confesión fuera un simple rito para poder comulgar y para seguir cometiendo siempre lo mismo sin enmendarse. Eso sí que no lo aceptaba nunca.

Empezó a sentir un gran deseo de ser martirizado por defender su religión. Se fue para Roma a pedir que la Santa Sede lo enviara de misionero a un país lejano y sin fe.

Pero en Marsella cayó enfermo y en medio de su enfermedad se le apareció la Santa Virgen María y le comunicó que Dios le aceptaba su deseo de morir mártir por Cristo, pero que lo que le pedía era que volviera a Barcelona a seguir ganando almas para Nuestro Señor.

Y su fama de obrador de milagros empezó a extenderse por la ciudad y por muchas partes más. El santo nunca se atribuía a él mismo ninguno de los prodigios que obraba. Decía que todo se debía a que sus penitentes se confesaban con mucho arrepentimiento y que por eso Dios los curaba.

En sus últimos años obtuvo de Dios el don de profecía y anunciaba muchas cosas que iban a suceder en el futuro. Y hasta anunció cuando iba a suceder su propia muerte. En un día del mes de marzo del año 1702, mientras cantaba en su lecho de enfermo un himno a la Virgen María, murió santamente con apenas 53 años.

 

Detalles

Fecha:
23 marzo, 2017

Local

Recinto sin nombre
Barcelona, España + Google Map