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San Isidoro de Sevilla – 26 abril

26 abril, 2017

San Isidoro de Sevilla

San Isidoro de Sevilla

Biografía

San Isidoro de Sevilla fue un obispo español considerado Doctor de la Iglesia Católica. Se recuerda su día el 4 de abril. Mira su vida aquí.

Nació aproximadamente en el año 556. Su familia era originaria de Cartagena. Fue hijo de Severiano o Severino, el cual pertenecía a una familia hispano-romana de elevado rango social y al cual se le adjudica el título de dux, su madre Teodora o Túrtura, en cambio, era de origen visigodo y, según parece, estaba lejanamente emparentada con la realeza, en ese entonces los matrimonios mixtos eran prohibidos. Al parecer como eran defensores del rey Agila I, la familia de Isidoro huyó a Sevilla tras la conquista bizantina de Atanagildo, aliado de los bizantinos.

Al parecer la santidad era algo común en la familia de san Isidoro: junto a él, dos hermanos más fueron obispos y santos, San Leandro, San Fulgencio, y una hermana, Santa Florentina, fue religiosa y santa. A ellos se los conoce como los cuatro santos de Cartagena. También otra de sus hermanas fue Teodora o Teodosia, reina de la Hispania visigoda por su matrimonio con el rey Leovigildo.

Mira también la vida de San Leandro aquí

San Leandro, el hermano mayor, fue tutor y maestro de Isidoro, que quedó huérfano cuando era muy niño. La maestría de San Isidoro en griego y hebreo le dio reputación de ser un estudiante capaz y entusiasta. Su propio latín estaba afectado por las tradiciones locales visigodas y contiene cientos de palabras identificables como localismos hispanos.

Su lucha contra el arrianismo

En una época de desintegración de la cultura clásica, de violencia e ignorancia entre las clases dominantes, Isidoro impulsó la asimilación de los visigodos, que ya llevaban dos siglos en Hispania, a fin de conseguir un mayor bienestar, tanto político como espiritual, del reino. Para ello, ayudó a su hermano en la conversión de la casa real visigoda que eran arrianos, al catolicismo. Presidió el segundo sínodo provincial de la Bética en Sevilla, al que asistieron no sólo prelados peninsulares sino también de la Narbonense y Galia.

Últimos años

Ya con edad avanzada, presidió también el IV Concilio de Toledo del año 633, que requirió que todos los obispos estableciesen seminarios y escuelas catedralicias. Siguiendo las directrices establecidas por San Isidoro, en Sevilla fue prescrito el estudio del griego y el hebreo, y se alentó el interés por el estudio del Derecho y la Medicina. También marcó la unificación litúrgica de la España visigoda e impulsó la formación cultural del clero. El concilio fue probablemente un reflejo de las ideas de San Isidoro. Pero el concilio no sólo produjo conclusiones de carácter religioso o eclesiástico, sino también político. El lugar ocupado por el rey y la deferencia a él debida en el concilio es también destacable porque la Iglesia fue libre e independiente, pero ligada mediante una solemne lealtad al rey.

Muerte

Murió santamente el 4 de abril de 636 en Sevilla.

Fue canonizado en el año 1598, y en el 1722 el papa Inocencio XIII lo declaró doctor de la Iglesia.

Los restos mortales de Isidoro se encuentran actualmente en la basílica de San Isidoro de León, adonde fueron trasladados desde su sepulcro en Sevilla en el año 1063, porque ese año el monarca leonés Fernando I comisionó a los obispos Alvito de León y Ordoño de Astorga para obtener las reliquias del rey de la taifa de Sevilla, Al-Mutadid, tributario suyo. Existen también algunas reliquias suyas en la catedral de Murcia.

En el altar mayor de la parroquia de la Anunciación de Abla (Almería) también se encuentra una reliquia de San Isidoro, donada por la Curia Romana en el mes de diciembre de 2008 con motivo de la consagración de dicho altar.

Oración

Aquí estamos, Señor Espíritu Santo.
Aquí estamos, frenados por la inercia del pecado,
pero reunidos especialmente en tu Nombre.
Ven a nosotros y permanece con nosotros.
Dígnate penetrar en nuestro interior.
Enséñanos lo que hemos de hacer,
por dónde debemos caminar,
y muéstranos lo que debemos practicar
para que, con Tu ayuda, sepamos agradarte en todo.
Sé Tú el único inspirador y realizador de nuestras decisiones,
Tú, el único que, con Dios Padre y su Hijo,
posees un nombre glorioso,
no permitas que quebrantemos la justicia,
Tú, que amas la suprema equidad:
que la ignorancia no nos arrastre al desacierto;
que el favoritismo no nos doblegue;
que no nos corrompa la acepción de personas o de cargos.
Por el contrario, únenos eficazmente a Ti,
sólo con el don de tu Gracia,
para que seamos UNO en Ti,
y en nada nos desviemos de la verdad.
Y, lo mismo que estamos reunidos en Tu Nombre, así también,
mantengamos en todo la justicia,
moderados por la piedad,
para que, hoy, nuestras opiniones en nada se aparten de Ti,
y, en el futuro, obrando rectamente,
consigamos los premios eternos.
Amén.
V/ Santa María
R/ Ruega por nosotros

Detalles

Fecha:
26 abril, 2017
Categoría del Evento:

Local

Recinto sin nombre
Sevilla, España