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San Casimiro de Polonia – 4 de marzo

4 marzo, 2017

San Casimiro de Polonia

Biografía




San Casimiro de Polonia fue el hijo del rey de Polonia, y es el patrón de Polonia, Lituania, de la Diócesis de Grodno en Bielorrusia, de los reyes, de los principes, de los laicos solteros y es el protector contra la peste. Su fiesta se celebra el 4 de marzo.

Primeros años

Casimiro nació en el año 1458 en Cracovia, Polonia. Fue el tercero de trece hijos de padre, Casimiro, rey de Polonia. Su madre Isabel, hija del emperador de Austria, era una gran creyente católica y se esmeró y esforzó toda su vida y con toda el alma para que sus hijos fueran también buenos practicantes de la religión. tuvo la gran suerte de que el rey le consiguió dos maestros que eran buenísimos educadores. El Padre Juan y el profesor Calímaco. El Padre Juan era Polaco y dejó fama de ser muy sabio y muy santo, pero su mayor honor le viene de haber sido el que encaminó a San Casimiro hacia una altísima santidad. El Profesor Calímaco era un gran sabio que había sido secretario del Papa Pío II, y después estuvo 30 años en la corte del rey de Polonia ayudándole en la instrucción de los jóvenes. Calímaco dijo: «Casimiro es un adolescente santo», y el Padre Juan escribió también: «Casimiro es un joven excepcional en cuanto a virtud».

El joven Casimiro tuvo la gran bendición de que el rey, osea su padre, le consiguió dos maestros que eran buenísimos educadores,el Padre Juan y el profesor Calímaco. El Padre Juan era Polaco y era muy sabio y muy santo, pero su mayor logro fue conducir a San Casimiro de Polonia hacia una profunda santidad. El Profesor Calímaco era un gran sabio que había sido secretario del Papa Pío II, y después estuvo 30 años en la corte del rey de Polonia ayudándole en la instrucción de los jóvenes. Sus dos maestros opinaron esto de él: Calímaco dijo: «Casimiro es un adolescente santo», y el Padre Juan escribió también: «Casimiro es un joven excepcional en cuanto a virtud.

Dicen los biógrafos que el mas grande anhelo y deseo de San Casimiro era siempre agradar a Dios. Para conseguir eso, el santo trataba de dominar su cuerpo, para que las pasiones sensuales no mancharan su alma. Aunque hijo del rey, Casimiro se vestía muy sencillamente, sin ningún lujo, es decir no como un rey. Se mortificaba en el comer, en el beber, en el mirar y en el dormir. En medio de un ambiente donde la vida era bastante inclinada a ser fácil y de muchas comoda y llenas de comilonas, nuestro santo príncipe muchas veces dormía sobre suelo liso y se esforzaba por no tomar bebidas alcohólicas.

Para Casimiro el centro de su devoción era la Pasión y Muerte de Jesucristo. En aquellos tiempos los maestros espirituales insistían frecuentemente en que para ser fervoroso y crecer en el amor a Dios aprovecha muchísimo el meditar en la Pasión de Jesucristo. El pasaba mucho tiempo meditando en la Agonía de Jesús en el Huerto de los olivos y en los azotes que padeció, como también en la coronación de espinas y las bofetadas que le dieron a nuestro querido Señor Jesús. Casimiro se la pasaba imaginando la subida de Jesús al Calvario y en las cinco heridas del crucificado, y meditando en el amor que llevó a Jesús a sacrificarse por nosotros. Le gustaban los cristos muy sangrantes, y ante un crucifijo se quedaba tiempos y tiempos meditando, suplicando y dando gracias. Otra gran devoción de Casimiro era la de Jesús Sacramentado. Como durante el día estaba sumamente ocupado ayudando a su padre a gobernar el Reino de Polonia y de Lituania, aprovechaba el descanso y el silencio de las noches para ir a los templos y pasar horas y horas adorando a Jesús en la Santa Hostia.

Era particularmente amante de los pobres. La gente se admiraba de que siendo hijo de un rey, nunca ni en sus palabras ni en su trato se mostraba orgulloso o despreciador con ninguno, ni siquiera con los más miserables y antipáticos. Un biógrafo afirma que la caridad de Casimiro era casi increíble, un verdadero don del Espíritu Santo. Que el amor tan grande que le tenía a Dios, lo llevaba a amar inmensamente al prójimo, y que nada le era tan agradable y apetecible como la entrega de todos sus bienes en favor de los más necesitados, y no sólo de sus bienes materiales, sino de su tiempo, sus energías, de su influencia respecto a su padre y de su inteligencia. Que prefería siempre a los más afligidos, a los más pobres, a los extranjeros que no tenían a nadie que los socorriera, y a los enfermos. Que defendía a los miserables y por eso el pueblo lo llamaba «el defensor de los pobres».

En un momento su padre quiso casarlo con la hija del Emperador Federico, pero Casimiro dijo que le había prometido a la Virgen Santísima conservarse en perpetua castidad. Y renunció a aquél honroso matrimonio.

Los secretarios y otras personas que vivieron con San Casimiro de Polonia durante varios años estuvieron todos de acuerdo en afirmar que lo más probable es que este santo joven no cometió ni un solo pecado grave en toda su vida. Y esto es tanto más admirable en cuanto que vivía en un ambiente de palacio de gobierno donde generalmente había mucha relajación de costumbres y muchas tentaciones. La gente se admiraba al ver que un joven de veinte años tenía una conducta tan equilibrada y seria como si ya fuese un sabio anciano.

A su padre el rey le advertía con todo respeto pero con mucha valentía, las fallas que encontraba en el gobierno, especialmente cuando se cometían injusticias contra los pobres. Y el papa atendía con rapidez a sus peticiones y trataba de poner remedio.

Sus últimos años

El 4 de marzo de 1484 se enfermó de tuberculosis, a la corta edad de 26 años, y murió santamente. Lo sepultaron en Vilma, capital de Lituania.

A los 120 años de enterrado abrieron su sepulcro y encontraron su cuerpo incorrupto, como si estuviera recién enterrado. Ni siquiera sus vestidos se habían dañado, y eso que el sitio donde lo habían sepultado era muy húmedo.

Sobre su pecho encontraron una poesía a la Sma. Virgen, que él había recitado frecuentemente y que mandó que la colocaran sobre su cadáver cuando lo fueran a enterrar. Esa poesía que él había propagado mucho empieza así:

Cada día alma mía, di a María su alabanza. En sus fiestas la honrarás y su culto extenderás…

Hasta después de muerto quería que en su sepulcro se honrara a la Virgen María a quien le tuvo inmensa devoción durante toda su vida.

San Casimiro de Polonia trabajó incansablemente por extender la religión católica en Polonia y Lituania, y estas dos naciones han conservado admirablemente su fe católica, especialmente Polonia, país de San Juan Pablo II.

Canonización

El rey Segismundo presentó ante el Papa León X la solicitud para la canonización de Casimiro luego de haberse registrado muchos milagros por su intercesión. En 1521 dicho Papa declaró a Casimiro patrón de Polonia y Lituania, pero fue oficialmente beatificado en 1602 por el Papa Clemente VIII y por fin en 1621 su fiesta fue extendida a la Iglesia para ser celebrada el 4 de marzo, la fiesta de San Casimiro de Polonia.

Detalles

Fecha:
4 marzo, 2017

Local

Recinto sin nombre
Cracovia, Polonia + Google Map

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