Comentario del Evangelio, San Marcos 10,35-45 CATOLICO

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«El hijo del hombre no ha venido para ser servido, sino para servir» 

Lo que los dos hermanos, Juan y Santiago querían, al aspirar a los primeros puestos, a los cargos y honores más destacados, era según mi parecer, tener autoridad sobre los demás. Por esto Jesús se opone a su pretensión.

Descubre y pone al desnudo sus pensamientos secretos cuando les dice: “El que quiera ser primero, sea esclavo de todos.” Dicho de otra manera: “Si aspiras a los primeros puestos y a los grandes honores, busca el último lugar, esfuérzate a ser el más sencillo, el más humilde y pequeño entre todos. Ponte detrás de los otros. Esta es la virtud que conduce al honor que deseas.

Tienes cerca de ti un ejemplo elocuente, ‘porque el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos.’ Así obtendrás gloria y celebridad. Mira lo que me toca vivir, no busco ni honra ni gloria, y no obstante, el bien que realizo de esta manera es infinito.”

Lo sabemos: antes de la encarnación de Cristo y su abajamiento, todo estaba perdido, todo estaba corrompido; pero, después de que él se humillara, nos lo ha revelado todo. Ha abolido la maldición, ha destruido la muerte, ha abierto el paraíso, ha dado muerte al pecado, ha roto los cerrojos de las puertas del cielo para introducir las primicias de nuestra humanidad. El ha propagado la fe por todo el mundo.

Ha expulsado el error y ha establecido la verdad. Ha hecho tomar posesión del trono a las primicias de nuestra naturaleza. Cristo es el autor de beneficios innumerables que mi palabra ni ninguna palabra humana es capaz de expresar. Antes de su abajamiento, sólo los ángeles lo contemplaron, pero después que él se humillara la raza humana entera lo ha reconocido.

San Juan Crisóstomo, obispo – Homilía