Comentario del Evangelio, San Juan 6,60-69 CATOLICO

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«¿A quién iremos?», dice Pedro. Quiere decir: «¿quién nos instruirá como tú de los misterios divinos? «, o incluso: «¿Al lado de quién encontraremos algo mejor?

Tú tienes palabras de vida eterna». No son intolerables, como dicen otros discípulos. Al contrario, todas ellas conducen a la realidad más extraordinaria, la vida infinita, la vida imperecedera. Estas palabras nos muestran bien que debemos permanecer a los pies de Cristo, tomándolo por nuestro solo y único dueño, y mantenernos constantemente cerca de él…

El Antiguo Testamento también nos enseña que hay que seguir a Cristo, siempre unidos a Él. Efectivamente, cuando los israelitas, liberados de la opresión egipcia, se apresuraban hacia la Tierra prometida, Dios permitió que se desviaran del camino. El que les dio la Ley no les permitió ir a cualquier lugar de su agrado. En efecto, sin guía, ciertamente se habrían extraviado; los israelitas encontraban su salvación permaneciendo con su guía. Hoy, también hacemos el nuestro negándonos a separarnos de Cristo, porque es Él quien se manifestó a los antiguos bajo la apariencia de una tienda, un nubarrón y fuego (Ex 13,21; 26,1s)…

«El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, también estará mi servidor » (Jn 12,26)… Claro, el camino en compañía y al lado de Cristo Salvador no se hace en un sentido material, sino más bien por las obras de la virtud. Los discípulos más sabios, se comprometieron firmemente a esto con todo su corazón…; con razón dicen: «¿A dónde iremos?» En otros términos:

» Estaremos siempre contigo, cumpliremos tus mandamientos, acogeremos tus palabras, sin recriminar nada. No creeremos, como los ignorantes, que tu enseñanza es dura a oír. Al contrario, diremos: ‘qué dulce al paladar tu promesa: ¡más que miel en mi boca!'» (Sal 118,103).

Cirilo de Alejandría

Sobre el Evangelio de san Juan: Te seguiremos, con alegría

 

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