Comentario del Evangelio, San Mateo 10,1-7 CATOLICO

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“Entonces llamando a sus doce discípulos, Jesús les dio poder sobre los espíritus inmundos para expulsarlos y para sanar toda enfermedad y toda dolencia”.

Los Apóstoles fueron discípulos de Jesucristo, escogidos por El para que fuesen testigos de su predicación y de sus milagros, depositarios de su doctrina, investidos de su autoridad y enviados para anunciar el Evangelio a todas las gentes.

Este llamado de Cristo se extiende a todos los tiempos, porque cuando Jesús eligió a los doce, entre ellos estábamos representados todos nosotros, quienes en mayor o menor medida compartimos su responsabilidad como hijos adoptivos de Dios.

Así como a ellos llamó por su nombre, también nos llama a cada uno por el nuestro.

El Señor hace el llamado de múltiples modos. Puede ser un sacramento, el testimonio de una persona conocida, un evento que vivimos ese día y, fundamentalmente, recordando nuestra vocación cristiana bautismal.

También a nosotros Jesús nos llama para que vayamos donde Él nos mande, anunciando la llegada de su Reino.

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Nuestra responsabilidad es dar respuesta al mundo de su sed de Dios.

Como escribe santa Teresa de Ávila «sed me parece a mí quiere decir deseo de una cosa que nos hace gran falta, que si del todo nos falta nos mata» («Camino de perfección, c. XIX).

El profeta Jeremías había proclamado: el Señor es «manantial de agua viva» y había reprendido al pueblo por haber construido «cisternas agrietadas que no contienen el agua» (2, 13).

Dice San Juan Pablo II:

“¡Descubran sus raíces cristianas, aprendan la historia de la Iglesia, profundicen el conocimiento de la herencia espiritual que les han transmitido, sigan a los testigos y a los maestros que les han precedido!

Sólo permaneciendo fieles a los mandamientos de Dios, a la alianza que Cristo ha sellado con su sangre derramada en la Cruz, podrán ser los apóstoles y los testigos del nuevo milenio.” (MENSAJE PARA LA XVII JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD ).

Seamos, con la Gracia de Dios, apóstoles, testigos-misioneros y, en ese llevar a Cristo a todos los pueblos, confirmemos nuestra fe, haciendo de ella el centro de nuestra vida.

2 Comentarios

  1. Muchas grasias ustedes sacerdote pro compartirnos la buena noticia Dios bendiga su ministerio y Maria santisima Los cubra con su manto sagrado amen desde Santa fe Argentina Hilda rezare x usted

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