ORACION A NUESTRA SEÑORA DE ITATI

1956

Tiernísima Madre de Dios y de los hombres, que bajo la advocación de la Pura y Limpia Concepción de Nuestra Señora de Itatí, miraste con ojos de misericordia por más de tres siglos a todos los que te han invocado.

Atiende nuestras necesidades que tu mejor que yo las conoces.

Concédenos un gran amor a tu divino Hijo Jesús y un corazón puro, humilde y prudente, paciencia en la vida, fortaleza en las tentaciones y consuelo en la muerte.

Amén

LA REINA DEL PARANÁ DE CORRIENTES, ARGENTINA

Hacia el año 1528 los franciscanos arrojaron la primera semilla evangélica en el distrito de Santa Ana, llamado también Reducción de Yaguarí.

Según la tradición la imagen de Itatí habría sido encontrada sobre una piedra (Itatí en guaraní significa “punta de piedra”) en el curso del alto Paraná, no lejos del puerto de Santa Ana, los franciscanos la llevaron a la reducción, pero la imagen desapareció dos veces y volvió al lugar donde había sido encontrada. En este sitio se le edificó definitivamente su iglesia.

Se cree que la imagen de la Virgen de Itatí fue traída de la reducción de Ciudad Real, provincia de Guayrá y venerada en la de Itatí, fundada hacia 1580 por fray Luis de Bolaños, cerca de la desembocadura del río Piquyry, en el Alto Paraná. Al ser atacada la reducción, los franciscanos emigraron hacia el sur, llevando consigo la imagen de la Virgen y así llegaron a la región de Yaguarí, donde estaba la Reducción de otro franciscano, fray Luis Gámez. En ese lugar realizaron un oratorio y colocaron a la Virgen, pero los indios vecinos se llevaron la imagen.

Luego otros indios, que pescaban en una bajante del río Paraná, descubrieron sobre una piedra la imagen robada. Avisaron a fray Luis Gámez, quien dispuso que la trasladaran a la reducción de Santa Ana del Yaguarí. De allí la imagen desapareció dos veces y volvió a aparecer en el lugar donde fue encontrada. Entonces resolvieron trasladar la reducción al paraje donde la Virgen parecía querer ser venerada.

El puerto de Santa Ana quedo abandonado, y la nueva población fue llamada Pueblo de Indios de la Pura y Limpia concepción de Nuestra Señora de Itatí.

El Santuario se levanta en el pueblo de Itatí, a orillas del Alto Paraná y a 70 kilómetros de la ciudad de Corrientes, en la República Argentina.

La imagen es una talla de madera, mide un metro veintiséis centímetros de altura. Tiene sus manos juntas en posición de oración, viste un manto azul y túnica blanca.

El 16 de julio de 1900, la imagen de la Virgen de Itatí fue solemnemente coronada, el 3 de febrero de 1910, el Papa Pío X creó la Diócesis de Corrientes, su primero Obispo fue Monseñor Niella.

El 23 de abril de 1918, la Virgen de Itatí, fue proclamada Patrona y protectora de la diócesis de Corrientes. Su fiesta se celebra el 9 de julio.

LOS MILAGROS DE LA VIRGEN

En 1624, a menos de una década de la fundación de Itatí, el Padre Juan de Gamarra documentó los numerosos milagros que la Virgen de Itatí realizaba en su pueblo.

Escribió detalladamente los milagros recogidos de los propios protagonistas y testigos, refrendados por sus superiores y el notario público de Corrientes.

Son relatos simples, como el de una niña ciega de nacimiento cuya madre pidió la vista para su hija a Nuestra Señora; puesta a rezar una novena, al concluir esta su hijita veía.

También el de un niño de 12 años que cayó muerto en forma repentina, una prima le ató a la cabeza una cinta medida de esta imagen y tocada por ella, el muchacho fue volviendo en sí, sanó y vivió.

Un caso semejante le ocurrió a un indio que fue picado por una víbora muy venenosa, se fue agravando y lo dieron por muerto; pero vino el sacristán y le ató una cinta como aquella en la cabeza y el indio volvió en sí y se curó.

Otro caso conmovedor fue el de una niña de pecho que murió súbitamente, su madre desesperada le colocó en el cuello un rosario con el que había tocado a la imagen y la llevó corriendo hasta la iglesia; en el templo la niña revivió.

Un día la presencia de lo sobrenatural conmovió a todo el pueblo, fue el 5 de octubre de 1631.

Estaban todos pidiéndole a Nuestra Señora para que pasara la sequía y la presencia de langostas.

Varias veces en ese día se oyó una música desconocida y durante el canto de la Salve el rostro de la imagen se iluminó con extrema hermosura.

Al día siguiente se volvió a escuchar esa música indescriptible y quedaron todos muy impresionados y maravillados.

Entre los milagros que María Santísima hizo por sus hijos de Itatí, está la defensa del pueblo, hacia mediados del año 1700.

Itatí se destacaba como una avanzada de la civilización, cercana a la ciudad de Corrientes.

En la zona aun había numerosos pueblos indios no civilizados y una invasión de estos indios se aproximaba a la ciudad.

La debilidad del pueblo ante la cantidad de invasores era conocida.

Algunos intentaron organizar una defensa desesperada.

Pero la mayoría acudió al templo a clamar por ayuda a la Madre de Itatí.

El malón indígena venía dispuesto a arrollar con todo.

Pero el clamor fue escuchado, se abrió un cauce profundo y caudaloso entre Yaguarí y San José que impidió a los indígenas avanzar sobre Itatí salvándola de su destrucción.

De boca en boca se fue extendiendo la fama de los favores de la Virgen.

No sólo los milagros, sino la inmensidad de dones espirituales que ha concedido a sus hijos, y como se dan en lo profundo de los corazones son difíciles de recopilar.

Una expresión manifiesta del amor a la Virgen de Itatí son las peregrinaciones y visitas para su fiesta.

En los primeros tiempos se celebraba el 26 de diciembre y los festejos duraban hasta el 1º de enero.

Después de 1825 se trasladó al 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada Concepción.

A partir de la solemne coronación pontificia de la Virgen de Itatí en el año 1900, se estableció el 9 de julio como el día de su fiesta.

Y el 16 de julio día de la gran peregrinación anual.

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