Comentario del Evangelio, San Mateo 16: 13-19 CATOLICO

980

Solemnidad de San Pedro y San Pablo, apóstoles.

Hoy celebramos una hermosa fiesta de la Iglesia: la Solemnidad de San Pedro y San Pablo, que nos hace recordar estas dos columnas de la Iglesia y grandes testigos de Jesucristo.

La vista de su gran obra evangelizadora nos impulsan a confesar la fe en la Iglesia como una, santa, católica y apostólica.

Los Apóstoles fueron discípulos de Jesucristo, escogidos por El para que fuesen testigos de su predicación y de sus milagros, depositarios de su doctrina, investidos de su autoridad y enviados para anunciar el Evangelio a todas las gentes.

El fruto de la predicación de los Apóstoles fue la destrucción de la idolatría y el establecimiento de la religión cristiana.

Los Apóstoles persuadieron a las naciones que abrazasen la religión cristiana confirmando la divinidad de la doctrina que predicaban con la fuerza de los milagros, con la santidad de la vida, con la constancia en los padecimientos y con dar por ella su misma vida.

Se celebra con mayor solemnidad la fiesta de San Pedro y San Pablo porque son los Príncipes de los Apóstoles, desde que San Pedro fue especialmente escogido por Jesucristo por cabeza de los Apóstoles y de toda la Iglesia, y San Pablo fue el qué más trabajó en la predicación del Evangelio y en la conversión de los gentiles.

También te puede interesar: Oración a San Miguel Arcángel

San Pedro tuvo primero su sede en Antioquía, después la trasladó y fijó en Roma, capital entonces del Imperio Romano, y allí acabó los largos y penosos trabajos de su apostolado con glorioso martirio.

Por eso hemos de reconocer al Romano Pontífice por verdadero sucesor de San Pedro y cabeza de toda la Iglesia, prestarle sincera obediencia y tener por verdades de fe las doctrinas que él define como Pastor y Maestro de todos los cristianos.

Es una fiesta que nos invita rezar por el Papa. Es por ello que el Evangelio nos propone la figura de Pedro que cambia de vida desde que confiesa su fe en Cristo, se transforma y florece en él una nueva, porque ha dado lugar a la gracia de Dios.

Hoy rezamos por el Papa Francisco para que el Señor lo confirme en la fe, lo sostenga frente a las presiones de los lobbies anticristianos que hoy actúan con tanta fuerza mediática, y que sea siempre un pastor claro en la guía del rebaño a él confiado por el Señor, para la salvación de las almas.

Recordemos que una parte de la Iglesia es docente, y que enseña al resto de la Iglesia, esta Iglesia docente son todos los Obispos, con el Papa a la cabeza.

Busquemos la unidad de oración y de intención con el Papa; es Pedro, y necesita de la ayuda de nosotros para llevar el timón de la Iglesia, en épocas tan difíciles de ataque a la familia y a los valores tradicionales, donde se intenta relativizar todo, y quitar todo contenido sagrado a la revelación de Dios.

Estamos ciertos de la infalibilidad del Papa, cuando define temas de fe y doctrina (no en temas políticos, culturales, técnicos o de coyuntura) porque ella surge de la Sagrada Escritura y de la Tradición, y es una verdad revelada por Dios, y, por consiguiente, que ha de creerse como dogma o artículo de fe.

Por ello en casi 2.000 años de sucesión Apostólica, ningún Papa ha cambiado el depósito de la fe recibido del Señor Jesús y sus primeros Apóstoles, ni ha habido contradicción entre un Papa y los anteriores, en las definiciones de doctrina acerca de la fe o de las costumbres, como un don de Dios para que todos estemos ciertos y seguros de la verdad que la Iglesia nos enseña.

La obediencia en cuestiones de fe y doctrina al Papa, en cuanto Vicario de Cristo y su representante en la tierra, es la señal más clara de unidad de la Iglesia y el camino seguro para llegar a Cristo: Todos con Pedro a Jesús por María.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here