Comentario del Evangelio, San Mateo 5: 17-19 CATOLICO

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“No piensen que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento…

El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos.”

Jesucristo Nuestro Señor lleva a la plenitud la Ley y nos enseña a vivirla desde la confianza absoluta en Dios y en su Gracia.

Jesús viene a salvarnos. En Él Dios Padre renueva su alianza con el hombre y la hace más perfecta.

En Cristo, como dice la carta del apóstol San Pablo que leemos hoy (II Cor. 3,4-11.), la ley se cumple en Espíritu, en un cumplimiento  que da vida, y no sólo en la letra, en un cumplimiento que mata, cómo era antes de la venida del Señor.

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La importancia de los mandamientos, viene de su origen. Es el mismo Dios el que los ha impreso en el alma de todo hombre, los promulgó en la antigua Ley en las tablas que dio a Moisés en el monte Sinaí, y nuestro Señor Jesucristo los ha confirmado en la Ley nueva.

Todos estamos obligados a guardar los mandamientos, porque todos hemos de vivir según la voluntad de Dios, que nos ha creado, y basta quebrantar gravemente uno solo para merecer el infierno.

Afortunadamente la misericordia infinita de Dios siempre nos espera en el confesionario, para renovarnos.

Basta dolernos de nuestro pecado, arrepentirnos, y proponernos firmemente no pecar más, acercándonos a buscar la misericordia del Señor en sus confesores, dispuestos a cambiar de vida y renovando el propósito día a día en la oración y la misa dominical.

Es importante para esto pedir cada día en nuestra oración, la Gracia de vivir en un cumplimiento perfecto, aquél que cumple no solamente la letra de los mandamientos, sino más perfectamente cumplirlos también en Espíritu.

Ello porque el Señor quiere nuestra verdadera conversión y no sólo un tranquilizante para la conciencia con actos externos que, muchas veces, no tocan nuestro interior, no nos cambian en Espíritu.

El camino de la verdadera conversión es buscar hacer nuestra la vida de Jesús y vivir plenamente y en coherencia la vida de los sacramentos, especialmente el de la Misericordia, donde Dios nos ofrece su gracia y amor para serle fiel.

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