Comentario del Evangelio, San Juan 21,20-25 CATOLICO

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En el Santo Evangelio de San Juan,  al terminar, la palabra de Dios nos dice que todo lo que se ha escrito es verdad: con la certeza que puede tener uno que sabe que para escribir la Palabra divina ha sido inspirado por el Espíritu Santo.

La Sagrada escritura tiene carácter inspirador. Su verdad no es algo subjetivo, de como le parece a cada uno, sino una revelación inamovible y eterna. Por eso el Evangelio también nos dice que con Jesús se ha completado la revelación divina, y ya no hay más que agregar.

 

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“Sígueme en la predicación del Evangelio. Sígueme en el testimonio de una vida que corresponda al don de la gracia del Bautismo.

Sígueme en el hablar de mí a aquellos con los que vives, día tras día, en el esfuerzo del trabajo, del diálogo y de la amistad. Tú, sígueme.»

Los discípulos se entregaron a la Obra de Dios, por el amor que habían experimentado y por lo que ahora escuchan en su conciencia: es la voz del Espíritu Santo la que los que los anima.

La invitación que nos hace el Evangelio es permanecer siempre con Él: Todo está en el Evangelio. Es cuestión de convertirnos y creer con humildad. Así estaremos seguros de estar siguiendo al Espíritu que nos guía por buen camino.