LETANIAS DE ARREPENTIMIENTO

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LETANIAS DE ARREPENTIMIENTO

Señor, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Dios, Padre Celestial, Creador a través del cual vivimos,
ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo,
ten piedad de nosotros.
Dios, Espíritu Santo,
ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios,
ten piedad de nosotros.

Mira como fuimos concebidos en el pecado y, en la iniquidad, nuestras madres nos criaron;
ten piedad de nosotros.

Al crecer con los años, hemos multiplicado nuestras ofensas. No obstante, cada día Tu bondad se suma a nuestras vidas;
ten piedad de nosotros.

La ley de nustro cuerpo guerrea en contra de la ley de nuestras mentes y nos trae bajo la tiranía del pecado, siendo así que el bien que haríamos, no lo hacemos, y el mal que no haríamos, lo hacemos;
ten piedad de nosotros.

Hemos pecado en vanos pensamientos y deseos sin desencia en nuestros corazones, y la charla vana y las palabras perversas de nustras bocas, y en obras malvadas, y en el curso sin fruto de nuestras vidas;
ten piedad de nosotros.

Hemos pecado en contra de Ti con nuestra ingratitud hacia Tus bendiciones y por nuestra impaciencia a pesar de Tus castigos, al preferirnos a nosotros mismos, y la satisfacción de nuestros propios apetitos y deseos, antes de servirte a Ti y a observar Tus Santos Mandamientos;
ten piedad de nosotros.

Hemos pecado contra otros, en no hacerles a ellos lo que quisieramos que ellos hagan por nosotros, y en contra de nustras propias almas, al querer hacer las cosas de esta vida con más esmero que las que pertenecen a nuestra felicidad Eterna;
ten piedad de nosotros.

Hemos pecado en ralentar nuestro arrepentimiento y al romper la promesa solemne de cambiar nuestras vidas; en exponernos al daño y peligro de la tentación, y muchas veces omitiendo las oportunidades en servirte; y aún más, muchos de nuestros mejores projectos están llenos de imperfecciones;
ten piedad de nosotros.

Hemos pecado al no mejorarnos, por medio de los talentos de la gracia y la naturaleza, los cuales Tú plenitud nos ha encomendado; y al malgastar el tiempo precioso y en negligencia sin agradecimiento por esos medios tan preciosos, los cuales por Tú bondad nos ha otorgado la abilidad en obrar para nuestra salvación;
ten piedad de nosotros.

Ten piedad de nosotros, Padre misericordioso y perdona la multitud de nuestras ofensas; recuerda nuestra sustancia; que somos solo como yerba en el campo, o como el vapor que pasa y se vá y no vuelve más; recuerda lo que Tú eres: infinítamente glorioso en Ti mismo, e infinítamente bueno a Tú criatura mas insignificante; recuerda las promesas benditas de Jesucristo; y por los méritos de Su Sagrada Pasión.

De todos nuestros pecados, Líbranos Oh Señor.

De la negligencia y el abuso de los Domingos, los cuales se nos manda a mantenerlos Santos,
Líbranos Oh Señor.

De la pereza y la falta de devoción,
Líbranos Oh Señor.

De la negligencia de orar, y de tu Santa Palabra,
Líbranos Oh Señor.

De todas las ocasiones del malgasto del día,
Líbranos Oh Señor.

De lo que sea una ofensa para Dios o un escándalo para el débil,
Líbranos Oh Señor.

Nosotros pecadores,
te rogamos, óyenos.

Que obtengamos Tu gracia para santificar los Domingos, como Tu mandas,
te rogamos, óyenos.

Que en este día nos empeñemos en levantarnos a vivir una nueva vida,
te rogamos, óyenos.

Que podamos en este día examinar el estado de nuestros almas y resolver en arreglar lo que sea que no Te complace,
te rogamos, óyenos.

Que podamos ser convertidos de nuestros malvados caminos y, con un arrepentimiento sincero, podamos obtener Tú paz,
te rogamos, óyenos.

Que podamos en este día ser fortalecidos en nuestra fe de tal forma que podamos enfocar todos nuestros quehaceres al buscar aquellos bienes eternos que la fe nos enseña; y en vivir con y por esta fe,
te rogamos, óyenos.

Que Tu Santo Espíritu pueda, este día, descender y tomar posesión de nuestros corazones y confirmarmos en todo deber para que ninguna consideración terranal pueda prevalecer en contra nuestra al ir en contra de Tu Ley,
te rogamos, óyenos.

Que podamos unirnos con todos los Ángeles, Santos y devotos difuntos en los Cielos, al alabar, adorar y glorificarte, para así preparar nuestas almas a celebrar con ellos, una Salvación Eterna,
te rogamos, óyenos.

Que no entregemos este día nuestro al amor propio o al amor de las cosas terrenales pasajeras, cuando que este día está consagrado al Cielo, sino que en vez podamos emplearlo a aquellos ejercicios que levanten nuestros corazones por encima de las criaturas y se unan a Ti por amor, quien Eres nuestro único bien soberano y eterno,
te rogamos, óyenos.

Que Tu nos otorges tu escucha, y nos concedas nuestras peticiones,
te rogamos, óyenos.

Hijo Dios,
te rogamos, óyenos.

Cordero de Dios, Quien quita los pecados del mundo
Sálvanos, Señor.
Cordero de Dios, Quien quita los pecados del mundo
Escúcha nuestra oración, Señor.
Cordero de Dios, Quien quita los pecados del mundo
Ten misericordia de nosotros.
Cristo Jesús, óyenos.
Cristo Jesús, escúchanos.

Oremos:

Oh Dios, el Protector de todos los que tienen esperanza en Ti, sin el cual nada puede tener fuerza o santidad, multiplica Tú misericordia, te imploramos, sobre nosotros. Tú, Quien eres Nuestro Gobernante y Nuestra Guia, asístenos en nuestro camino por esta vida, para que no nos perdamos en los bienes temporales de esta vida. En vez, guíanos a aquellos bienes que son eternos, a través de Jesucristo, Nuestro Señor, en unión con el Espíritu Santo. Amén

V. Oh Señor, brega con nosotros, no de acuerdo con nuestros pecados que hemos cometido;
Ni nos castigues como lo merecemos por nuestras iniquidades.

V. Ayúdanos, O Dios, Nuestro Salvador y, por la gloria de Tu Nombre líbranos;
Oh Señor, líbranos, y por la gloria de Tu Nombre, perdóna nuestras ofensas.

V. Los sacerdotes, los ministros del Señor, han de llorar entre el vestíbulo y el altar y dirán, sálvanos, Oh Señor, salva a Tu gente;
Por lo tanto te imploramos: ayuda a Tus sirvientes, quienes Tu has redimido con Tu Preciosa Sangre; Oh Señor, ten piedad de nosotros, ten misericordia por nosotros.

Oremos:

Otórganos, Oh Señor, te imploramos, Tu asistencia, para que podamos observar esta santa ayuna; que, lo que hemos embarcado por Tu encomienda podamos cumplir con Tu gracia, a través de Jesucristo, Nuestro Señor, en unión con el Espíritu Santo. Amén

2 Comentarios

  1. Señor mio y Dios mio ten piedad de mi que soy pecador perdón señor por mis faltas
    Señor dame Fortaleza en mis Debilidades
    Perdón Señor en tus manos encomendamos
    Nuestra alma espíritu corazón mente señor ten piedad de mi que soy pecador Amén.

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