Comentario del Evangelio, San Juan 2,13-25 CATOLICO

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Destruyan este templo y en tres días lo volveré a levantar

Si consideramos lo que el mundo entero ha recibido por la cruz del Señor, reconoceremos que para celebrar Pascuas es justo que nos preparemos ayunando durante cuarenta días…

No son solamente los obispos, los sacerdotes o los ministros de los sacramentos, pero es el cuerpo de la Iglesia en su totalidad, es el conjunto de los fieles que debe purificarse de todo lo que lo mancha, para que el templo de Dios, cuyo fundamento es su fundador mismo (1 Co 3:11.16), sea embellecido en todas sus piedras y luminoso en todas sus partes…

Sin duda no se puede comenzar ni terminar la purificación de ese templo sin su constructor; y sin embargo el que lo ha edificado le ha incluso acordado poder encontrar su crecimiento por su propio trabajo.

Porque es un material viviente e inteligente que ha servido para la construcción de ese templo, y es el Espíritu de gracia que lo incita a ensamblarse voluntariamente en un solo edificio…

Entonces, puesto que todos los fieles juntos y cada uno en particular forman un sólo y mismo templo de Dios, éste debe ser perfecto en cada uno como debe serlo en su conjunto.

Porque aunque la belleza no puede ser idéntica para todos los miembros, ni los méritos iguales en una tan gran diversidad de partes, el vínculo de la caridad obtiene sin embargo la comunión en la belleza.

Incluso si no recibieron los mismos dones de la gracia, los que se unen por un santo amor se regocijan juntos de sus bienes; y lo que aman en los demás no puede ser ajeno a ellos puesto que aumentan ellos mismos sus riquezas encontrando su alegría en el progreso de los otros.

Homilía de San León Magno -El templo del que hablaba era su cuerpo.

Pidamos al Señor poder purificar en este tiempo de cuaresma el templo de nuestra alma, para que unidos a nuestros hermanos podamos vivir el gozo de la resurrección de Cristo, y vivir una nueva vida en el Señor.

Que así sea.