Comentario del Evangelio, San Lucas 15: 1-3.11-32 CATOLICO

Alegremos el corazón cuando un hermano se convierte

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Hijo mío, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo. Es justo que haya fiesta y alegría, porque tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado.

Al meditar esta parábola, no se debe olvidar la figura del hijo mayor.

En cierto sentido no es menos importante que la figura del menor, hasta el punto que se podría, y en cierta manera con razón, llamarla la parábola de los dos hermanos. Con las figuras de los dos hermanos el texto se sitúa en el mismo corazón de una larga historia bíblica, comenzada con la historia de Caín y Abel, de nuevo con los hermanos Isaac e Ismael, Jacob y Esaú, e interpretada en diferentes parábolas de Jesús.

En la predicación de Jesús, las figuras de los dos hermanos reflejan, sobre todo, el problema Israel-paganos… Al descubrir que los paganos son llamados sin someterlos a las obligaciones de la Ley, Israel expresa su disgusto:

«En tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya». Con las palabras: «Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo» la misericordia de Dios invita a Israel a entrar.

Pero el significado de este hermano mayor es aún más amplio. En un cierto sentido, representa al hombre devoto, es decir, a todos los que se han quedado con el Padre sin desobedecer nunca sus mandamientos. En el momento en que el pecador regresa, se despierta la envidia, este veneno escondido hasta entonces en el fondo de su alma. ¿Por qué esta envidia? Demuestra que muchos de los «devotos» tienen también ellos escondido en su corazón el deseo de un país lejano y sus alicientes.

La envida revela que estas personas no han comprendido realmente la belleza de la patria, la felicidad del «todo lo mío es tuyo», la libertad de ser hijos y propietarios. Y así aparece que también ellos desean secretamente la felicidad del país lejano… Y, al fin, no entran a la fiesta; al final se quedan fuera…

Homilía de Benedicto XVI – La envidia de los devotos

Pidamos al Señor alegrarnos cuando un hermano se convierte, y confiar siempre en el amor del Padre que siempre nos recibe con su perdón.

Que así sea.

1 Comentario

  1. Amén
    Gracias mi señor por tu inmensa Compasión
    Te alabamos y te Bendecimos
    Señor dame Fortaleza en mi Caminar.
    Amén.

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