Comentario del Evangelio, San Mateo 5,43-48 CATOLICO

¿Hay mayor pobreza que no poder amar?

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Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores; así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos.

«No deban nada a nadie salvo el amor mutuo» (Rm 13,8). Que deuda más sorprendente, hermanos, que este amor que el apóstol Pablo nos enseña que debemos pagar siempre, sin dejar nunca de ser deudores. ¡Deudas, deuda sagrada, portadora de créditos en el cielo, llena de riquezas eternas!…

Acordémonos de las palabras del Señor: «Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los aborrecen y recen por los que los persiguen y calumnian» (cf Lc 6,27). ¿Y cuál será la recompensa de este trabajo?…

«Así serán hijos de su Padre que está en el cielo».

El apóstol Pablo nos da a conocer qué es lo que se dará a estos hijos de Dios: «Si somos hijos, también herederos, herederos de Dios y coherederos con Cristo» (Rm 8,17).

¡Escuchen, pues, cristianos, escuchen, hijos de Dios, escuchen herederos de Dios, coherederos con Cristo! Si quieren poseer la herencia de su Padre, paguen la deuda del amor no sólo hacia sus amigos sino también hacia sus enemigos.

No rechacen dar este amor a nadie; es el tesoro común a todos los hombres de buena voluntad. Poséanlo todos juntos, y para aumentarlo, derrámenlo tanto a los malos como a los buenos. Porque este bien, que no se posee, no es de la tierra sino del cielo; la parte de uno jamás reduce la de ninguno de los otros…

El amor es un don de Dios: «El amor ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado» (Rm 5,5)… El amor es la raíz de todos los bienes, tal como, vemos en san Pablo, la avaricia lo es de todos los males (1Tm 6,10)… El amor está siempre contento, porque cuanto más multiplica sus dones, tanto más ampliamente Dios nos lo concede. Es por esta razón que mientras el avaro se empobrece con todo lo que acapara, el hombre que paga su deuda de amor se enriquece con lo mismo que da.

Homilía de San Fulgencio de Ruspe – ¿Hay mayor pobreza que no poder amar?

Pidamos al Señor que en ese tiempo de cuaresma nos de la gracia de amar sin mezquindades, dándolo todo como Jesús lo hizo por nosotros.

Que así sea.

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