LA CORONILLA AL ESPIRITU SANTO

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LA CORONILLA AL ESPIRITU SANTO

En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

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ORACION AL ESPIRITU SANTO

Ven, Espíritu Creador, visita las almas de los fieles, y llena con tu gracia los corazones, que Tú mismo creaste.

Tú eres nuestro Consolador, don de Dios Altísimo,fuente viva, fuego, caridad y espiritual unción.

Tú derramas sobre nosotros los siete dones; Tu el dedo de la mano de Dios;

Tú el prometido del Padre; Tu que pones en nuestros labios los tesoros de tus palabras.

Enciende con tu luz nuestros sentidos; infunde tu amor en nuestros corazones; y con tu perpetuo auxilio, fortalece nuestra débil carne.

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OREMOS

0h Dios, concedednos que animados por el Espíritu Santo sepamos obrar las cosas y gocemos de su celestial consuelo. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

PRIMER MISTERIO

Jesús fue concebido de María Virgen por obra del Espíritu Santo

Meditación. «El Espíritu Santo descenderá sobre ti, y la virtud del Altísimo te hará sombra; y por esto también lo que nacerá de ti Santo será llamado Hijo de Dios». (Luc. I, 35).

Práctica. Pide con instancia la ayuda del divino Espíritu y la intercesión de María para imitar las virtudes de Jesucristo, que es ejemplar de virtud, y así ser conforme a la imagen del Hijo de Dios.

Un Padre Vuestro, Ave María y siete Gloria

SEGUNDO MISTERIO

El Espíritu del Señor posó sobre Jesús

Meditación. «Jesús bautizado salió inmediatamente del agua; y he aquí que se abrieron los cielos, y vio descender al Espíritu de Dios en forma de paloma, Y venir sobre Él». (Mat. III, 1 6).

Práctica. Ten en gran precio la inestimable gracia santificante, que en el corazón te infundió el Espíritu Santo en el bautismo. Mantén las promesas a cuya observancia te has obligado. Con un continuo ejercicio acrecienta la fe, la esperanza y la caridad. Vive siempre como conviene a hijos de Dios y a miembros de la verdadera Iglesia de Dios, a fin de que después del curso de esta vida, puedas recibir la celestial herencia.

Un Padre Nuestro 7 Ave María y siete Gloria Patri.

TERCER MISTERIO

Jesús fue conducido por el Espíritu Santo al desierto.

Meditación. «Mas, Jesús, lleno del espíritu Santo, partió del Jordán, y fue conducido por el Espíritu al desierto; y por cuarenta días fue tentado por el demonio». (Luc. IV, 1-2).

Práctica. Sé siempre agradecido a los siete dones a ti concedidos por el Espíritu Santo en la Confirmación: espíritu de sabiduría y de entendimiento, de consejo y fortaleza, de ciencia y piedad, y de temor de Dios. Sigue fielmente a tu divino guía, para obrar correctamente en todos los peligros de esta vida, y en las tentaciones, como conviene a un perfecto cristiano y a un soldado de Cristo.

Un Padre Nuestro 7 Ave María y siete Gloria.

CUARTO MISTERIO

El Espíritu Santo en la Iglesia

Meditación. «Y vino de repente del cielo un sonido, como si se hubiese levantado un fuerte viento donde habitaban; y fueron todos llenos de Espíritu Santo, y comenzaron a hablar de las grandezas de Dios». (Act. Apost. II, 2,4 y II)

Práctica. Da gracias a Dios que te hizo de su Iglesia, a la cual el Espíritu Santo, enviado al mundo el día de Pentecostés, siempre vivifica y gobierna.

Oye y sigue al Sumo Pontífice, que infaliblemente amaestra por medio del Espíritu Santo, y a la Iglesia que es columna y fundamento de verdad. Mantén sus dogma, ponte de su parte y defiende sus derechos.

Un Padre Nuestro 7 Ave María y siete Gloria Patri.

QUINTO MISTERIO

El Espíritu Santo en el alma del justo

Meditación. «¿No sabéis vosotros que vuestros miembros son templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros?» (1. Cor. VI, 19.) No apaguéis el Espíritu. (I Tess. V. 19.) «Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, por cuya gracia habéis sido marcados para el día de la redención».(-Efes. IV, 30).

Práctica. Acuérdate siempre del Espíritu Santo que está en ti, y atiende con todo cuidado a la pureza de alma y de cuerpo. Obedece fielmente a sus divinas inspiraciones, para sacar de ellas los frutos del Espíritu: la caridad, el gozo, la paz, la benignidad, la bondad, la longanimidad, la mansedumbre, la fe, la modestia, la continencia y la castidad.

Un Padre Nuestro 7 Ave María y siete Gloria Patri.

Rezar al finalizar el credo como profesión de fe, y un Padre Nuestro con el Ave María según la intención del Sumo Pontífice. Puede aplicarse a los difuntos