Comentario del Evangelio, San Marcos 8, 11-13 CATOLICO

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«¿Por qué esta generación pide un signo? Les aseguro que no se le dará ningún signo».

Cuándo el Señor dice esto, en realidad lo que quiere decir a los fariseos es que no se les dará ningún signo que ellos desde su soberbia puedan entender.

Porque signos de la venida de Cristo en la Biblia se relatan por centenares.

Ya los profetas anunciaban su venida. Muchas veces en el antiguo Testamento se anticipa la encarnación del Hijo de Dios que se concreta en Jesús.

Luego muchas otras en el nuevo testamento, como la misma vida de Cristo, su nacimiento, la estrella de Belén y los magos venidos de oriente. Otros ejemplos son las profecías como las de Ana y Simeón, la anunciación del Ángel a María, el sueño de José, la Sagrada Familia y su historia, los innumerables milagros que hizo el Señor durante su vida pública, su pasión, muerte y resurrección, los Milagros que hizo después y que concedió hacer a sus Apóstoles y por intercesión de la Santísima Virgen y todos sus Santos de todos los tiempos; todos estos son grandes signos que sólo la ceguera de la soberbia y la rebeldía de los que sólo se escuchan a sí mismos pueden tapar.

Los fariseos del tiempo de Jesús tuvieron muchas oportunidades de convertirse y no lo hicieron. A ellos es que Cristo refiere en la historia del pobre Lázaro y del rico Epulón en esta escena entre los protagonistas y el padre Abraham:

«… te ruego, que le envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les dé testimonio, y no vengan también ellos a este lugar de tormento.»

Díjole Abraham: «Tienen a Moisés y a los profetas; que les oigan.» El dijo: «No, padre Abraham; sino que si alguno de entre los muertos va donde ellos, se convertirán.» Le contestó: «Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se convencerán, aunque un muerto resucite.»» 

Y así fue como relata esta parte del Evangelio (Ev. s/San Lucas 16, 19-31), los fariseos no escucharon a Moisés y los profetas, y luego ni siquiera la muerte y resurrección de Cristo hizo que se convirtieran.

Debemos interpretar este pasaje bíblico como una fuerte advertencia para que no vivamos nuestra fe a la manera de los fariseos, discutiendo con Cristo y pidiéndole que haga milagros a nuestra medida, cuando ya sólo de estar vivos y ser Cristianos debemos agradecer tanto que no nos alcanzarían ni dos vidas para hacerlo lo suficiente.

Que el Señor nos de la gracia de la humildad, madre de la obediencia y hermana de la conversión al Dios que salva, Jesús.

Que así sea.

2 Comentarios

  1. Me gustan sus publicaciones sobre toda las lecturas del dia y el comentario del evangelio. El santo del día y si fuese posibles me gustaría recibir laudes y completas del día. Gracias Dios los bendiga.

  2. Me gustan sus publicaciones sobre toda las lecturas del dia y el comentario del evangelio. El santo del día y si fuese posibles me gustaría recibir laudes y completas del día. Gracias Dios los bendiga.

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