Comentario del Evangelio, San Marcos 8, 1-10 CATOLICO

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interpretación de los dos milagros de los panes y los peces

“…”¿Cuántos panes tienen ustedes?”. Ellos respondieron: “Siete“… Comieron hasta saciarse y todavía se recogieron siete canastas con lo que había sobrado… Eran unas cuatro mil personas.”

En la Biblia se relatan dos milagros realizados por Jesucristo multiplicando panes y peces.

Estos dos milagros de multiplicación están contados seis veces en los Evangelios: los cuatro evangelistas describen la primer multiplicación, en que cinco mil hombres son saciados con cinco panes y dos peces; San Mateo y San Marcos, además relatan la segunda en la que cuatro mil hombres se alimentan de siete panes y “unos pocos pescados”.

Enseña la Iglesia Católica desde todos los tiempos que estos dos milagros fueron realmente realizados por Cristo. Hay muchas evidencias de que se trata de hechos históricos. No tiene base ninguna la corriente moderna descreída que trata de reducir el milagro de la multiplicación a un simple compartir.

Pero es verdad que posiblemente hay además un simbolismo oculto en el mensaje que Cristo quiso dar realizando estos milagros y que se transmite en los Evangelio al relatar dos milagros similares en apariencia entre sí, y sólo diversos en los números y en los momentos y ocasiones de la vida de Jesús donde fueron realizados.

En el segundo milagro (el que relata el fragmento de Evangelio que analizamos hoy), cuando el Señor pregunta por el número de panes que tenían los discípulos, estos responden 7. Habla además de algunos peces, pero no dice el número. Luego 7 fueron las canastas que se juntaron con las sobras. Y los que comieron fueron 4.000.

En el primer milagro de multiplicación, como dijimos, lo que el Señor multiplicó eran 5 panes y 2 peces, las canastas de las sobras fueron 12 y comieron 5.000 personas.

Sabemos que los números en la Biblia pueden contener un mensaje, y que de hecho hay una significación para cada uno de los números que se citan en estos dos hechos de la vida de Cristo. No todos los números en la Biblia son simbólicos, ante cada cifra tenemos que preguntarnos ¿esta cifra indica cantidad o encierra un mensaje?

Un número simbólico es aquel que no indica una cantidad, sino que expresa una idea, un mensaje distinto de él, que lo supera y lo desborda.

Supondremos una interpretación simbólica del porqué de estos números en estos dos milagros de multiplicación de panes y peces, y explicaremos el significado de cada uno de estos números en la Biblia:

El número 7: comunica la idea de perfección y plenitud.

El número 2, representa al hombre, pues en él hay siempre dualidad, división interior por culpa del pecado.

El número 4, simboliza el cosmos, el mundo, ya que son 4 los puntos cardinales.

El número 5, significa “algunos”, “unos cuantos”, una cantidad indefinida.

El número 12, refiere a “elección”, pueblo elegido, y por extensión Israel, o elegidos por Jesucristo, los apóstoles y a través de ellos todo el cuerpo de la Iglesia.

El número 1.000, que significa multitud, gran cantidad (cuando se dice 5.000 o 4.000 refiere a una multitud que tiene la característica del número de veces que se repite el mil).

Para tratar de encontrar una explicación a los números debemos también buscar el simbolismo bíblico del Pan y los Peces en al Biblia, así como el de las canastas de las sobras, ya que a estos elementos refieren los números citados en el relato de los milagros de multiplicación.

Ya desde el pacto de Abraham con Dios frente a Melquisedec, se habla de pan y vino como representación de la antigua alianza. Con Cristo la nueva alianza se realiza en un nuevo pan y un nuevo vino: El mismo cuerpo y Sangre de Dios que viene en la persona del Hijo a redimirnos.

El Pan representa la bondad de la creación y del Creador, los dones de Dios, pero al mismo tiempo la humildad de la sencillez de la vida cotidiana. El pan entonces refiere primero al alimento del cuerpo, pero también al alimento del alma, al cumplir la voluntad de Dios.

Jesús es el Pan de Vida, el mayor don de Dios que es Dios mismo que viene a sufrir por nosotros para redimirnos. En Él también se ejemplifica la obediencia perfecta a la voluntad del Padre.

Los peces significan de alguna manera la misión apostólica, la pesca de almas para el Señor. Por otro lado ya desde los primeros cristianos se representó a Cristo con el símbolo del Pez. Un padre de la Iglesia dijo: “Somos peces pescados del mundo por medio del Bautismo, que nos saca del agua a una nueva vida en Cristo, en la que somos alimentados por Él mismo en la Eucaristía.”

Desde este punto de vista el pez es la fe en Cristo, es el símbolo de la verdad profunda (bajo el agua) que se oculta para ser atrapada y, a continuación, salir a la luz.

El significado de las canastas donde se recogen las sobras, tiene que ver con la explicación que da el mismo Señor, se recoge “para que no se pierda nada”, es el mismo significado de la parábola de la oveja perdida, el Señor ha venido con la intención de que no se pierda ni uno sólo.

Podríamos a modo de hipótesis suponer que entonces, en el primer milagro Jesús toma 5 panes (algunos panes, algunos dones de Dios, pero aún no perfectos, la antigua alianza) y 2 peces (hombres pecadores pero con fe en ese Cristo al que seguían), y da de comer a 5.000 (algunas multitudes en el sentido de que aún no estaba abierta la salvación a todos), sobrando 12 canastas de lo que comieron (lo suficiente para alimentar a las ovejas perdidas del pueblo de Israel, el pueblo elegido en la primera alianza).

En el segundo milagro, Cristo toma ya 7 panes (la plenitud de los dones de Dios expresados en su encarnación, como adelanto de la nueva alianza que se sellará con su cuerpo y sangre), más algunos peces (la fe de algunos, ya que empezando por pocos discípulos se evangelizará todo el mundo), y da de comer a 4.000 (las multitudes de todo el mundo, de los cuatro puntos cardinales), sobrando 7 canastas de lo que comieron (lo suficiente para alimentar el espíritu de todos los que se abran a la gracia de Cristo, en una invitación plena dirigida a todos lo pueblos del mundo).

Hay entre el primer y el segundo milagro un mensaje de paso de la antigua a la nueva alianza, de la revelación destinada sólo al pueblo elegido, a la religión católica universal dirigida a que todos los pueblos se conviertan en discípulos de Jesucristo.

En la antigua alianza estaba la verdad, pero parte de ella permanecía oculta. Con la pasión, muerte y resurrección de Jesús el Verbo encarnado, se establece la Nueva Alianza, y con ella toda la Verdad ha sido revelada.

Pidamos al Señor que la lectura profunda de sus Sagradas Escrituras nos ayude a fortalecer nuestra fe en Cristo, para que el Señor también en nosotros realice su milagro.

Que así sea.

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