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Comentario del Evangelio, San Marcos 7, 1-13 CATOLICO

Además, hay muchas otras prácticas, a las que están aferrados por tradición… «¡Hipócritas! Bien profetizó de ustedes Isaías…: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí.

En vano me rinde culto: las doctrinas que enseñan no son sino preceptos humanos… Por mantenerse fieles a su tradición, ustedes descartan tranquilamente el mandamiento de Dios…  anulan la palabra de Dios por la tradición que ustedes mismos se han transmitido…»

Estas palabras de la Sagrada escritura, por sí solas, nos explican mucho de lo que está pasando hoy.

No tenemos una sociedad que mayoritariamente sea religiosa. Sino que muchos se han apartado de Dios.

¿Y cómo es que esto ha ocurrido?

Mucho tiene que ver lo que denuncia Cristo en este pasaje de la escritura.

No es lo que sucede hoy. No es algo de lo que debemos cuestionarnos en el presente.

Pero es algo que ha ocurrido en un pasado próximo de la Iglesia de Cristo.

Aún que contamos con la Gracia invencible del Señor que ha prometido que no abandonará más a su Iglesia, sabemos que la mayoría de católicos de hoy no hacen de la religión el centro de su vida.

A pesar de tantos santos, de tanta Gracia que los sacramentos nos dan, muchos son los que han salido de la Iglesia o han elegido vivir una religión a la carta, que se acomode a lo que a cada uno le parece mejor.

Y esto no ha llegado sólo, sino como reacción a una Iglesia que aunque contando con la Gracia de la tradición, en muchos casos se ha dedicado a alabar la letra y despreciar el Espíritu.

Y es en el Espíritu donde la ley de Dios tiene sentido, donde lo que hoy nos enseña Cristo tiene sentido.

No debemos ser fariseos de la ley. Pero tampoco publicanos no arrepentidos.

La verdad está en el medio, y la verdad se llama Cristo Jesús.

Pidamos al Señor la Gracia de ser verdaderos discípulos suyos. Es decir de ser discípulos de Cristo en el Espíritu.

Que así sea.

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