Comentario del Evangelio, San Mateo 13,1-9. CATOLICO

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«Salió un sembrador a sembrar».

Reflexión de San José María Escrivá de Balaguer:

“La escena es actual. El sembrador divino arroja también ahora su semilla.

La obra de la salvación sigue cumpliéndose, y el Señor quiere servirse de nosotros: desea que los cristianos abramos a su amor todos los senderos de la tierra; nos invita a que propaguemos el divino mensaje, con la doctrina y con el ejemplo, hasta los últimos rincones del mundo.

Nos pide que, siendo ciudadanos de la sociedad eclesial y de la civil, al desempeñar con fidelidad nuestros deberes, cada uno sea otro Cristo, santificando el trabajo profesional y las obligaciones del propio estado.

Si miramos a nuestro alrededor, a este mundo que amamos porque es hechura divina, advertiremos que se verifica la parábola: la palabra de Jesucristo es fecunda, suscita en muchas almas afanes de entrega y de fidelidad.

La vida y el comportamiento de los que sirven a Dios han cambiado la historia, e incluso muchos de los que no conocen al Señor se mueven –sin saberlo quizá– por ideales nacidos del cristianismo.

Vemos también que parte de la simiente cae en tierra estéril, o entre espinas y abrojos: que hay corazones que se cierran a la luz de la fe.

Los ideales de paz, de reconciliación, de fraternidad, son aceptados y proclamados, pero –no pocas veces– son desmentidos con los hechos.

Algunos hombres se empeñan inútilmente en tapar la voz de Dios, impidiendo su difusión con la fuerza bruta o con un arma menos ruidosa, pero quizá más cruel, porque insensibiliza al espíritu: la indiferencia.»

  • Homilía sobre la Fecundidad de la Eucaristía. (Libro Es Cristo que pasa – recopilación de homilías de San José María, punto 155 .)

Queridos hermanos, oremos para que la Gracia del Señor nos conceda ser tierra fértil, libre de preocupaciones mundanas, tan cercana al Señor que las tentaciones no nos venzan, pidamos también poder usar parte de nuestro tiempo a formarnos leyendo el Catecismo de la Iglesia Católica para que nuestra fe tenga profundas raíces, y que por obra del Espíritu del Señor demos mucho fruto.

Que así sea.