Comentario del Evangelio, San Marcos 3, 1-6 CATOLICO

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«Entonces, dirigiendo sobre ellos una mirada llena de indignación y apenado por la dureza de sus corazones, dijo al hombre …»

Cristo siente pena de la dureza de corazón de esos fariseos que llenos de celos, ponían toda su atención en acusarlo a Él de incumplir formalmente la ley, en vez de compadecerse por el prójimo que sufre y necesita ayuda.

Perder o salvar una vida, hacer el bien o el mal, no es cosa indiferente para el Señor. Y no valen excusas formales, no vale refugiarse en un cumplimiento de la letra, vacío del Espíritu de amor que viene del Señor.

Sólo en los corazones abiertos y sensibles al prójimo hay respeto verdadero a la voluntad de Dios. Y usar la ley de Dios, como excusa para faltar a la caridad es algo que entristece al Señor.

Debemos recordarlo a cada paso que damos para hacer bienaventurado nuestro camino en la fe. Ya lo dijo el Señor, toda la ley y los profetas se resumen en Amar a Dios sobre todo, y por Dios amar al prójimo.

Es un único mandamiento expresado en dos proposiciones que no pueden contradecirse.

Por ello dijo el Apóstol Juan en su primera carta (1 Juan 4: 20):

«Si alguno dice: «Amo a Dios», y aborrece a su hermano, es un mentiroso; pues quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve.»

Lo mismo podríamos decir según la enseñanza del fragmento del Evangelio de Jesucristo según San Marcos que leemos hoy, que también el que es indiferente al dolor de su hermano que sí ve, no ama a Dios al que no ve, aunque pretenda refugiarse en un cumplimiento formal de los preceptos religiosos.

Pidamos al Señor la Gracia de amar al prójimo y servirlo por amor a Dios, cumpliendo así en espíritu (y no sólo en la letra) la Voluntad divina contenida en la Ley de Dios, entendida esta como un todo perfecto y luminoso.

Que así sea.

 

1 Comentario

  1. Gracias le damos a Dios por hacernos compartir la reflexión de su santo evangelio , así sea .

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