Cómo pedir las cosas que deseas

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Oración para saber pedir

Coloquio con Cristo preparatorio *:

“Hijo, dí así en cualquier cosa que quisieres:

“Señor, si te agrada, hágase esto así. Señor, si es honra tuya, hágase esto en tu
nombre. Señor, si vieres que me conviene, otórgame esto, para que use de ello a honra tuya; y si conoces que no es provechoso a mi ánima, desvía de mí este deseo.”

Que no todo deseo procede del Espíritu Santo, aunque parezca justo y bueno al hombre. Dificultoso es juzgar si te incita buen espíritu o malo, o si te mueve tu propia voluntad.

Muchos son engañados al fin, que parecían en el principio ser movidos e inducidos por buen espíritu. Y por eso con verdadero temor y humildad del corazón debes desear y pedir cualquier cosa que a tu pensamiento se le ocurra para desearla, y especialmente con entera renunciación condicionarlo todo a mí, y decir:

“¡Oh Señor, Tú sabes lo mejor: haz esto o aquello como más te agradare, y dame lo que quisieres y cuanto quisieres, y cuando quisieres. Haz conmigo como sabes, para que sea mayor honra tuya. Ponme donde quisieres; yo estoy en tu mano: vuélveme y
revuélveme según tu divina Voluntad: ves aquí tu siervo preparado para todo.

No deseo Señor, vivir para mí; sino que pido a tu misericordia que viva dignamente para Tí.”

Oración para saber pedir a Dios.

Otórgame, misericordioso Jesús, que tu gracia esté conmigo, y permanezca conmigo hasta el fin.

Dame gracia con que desee y quiera siempre lo que es más agradable a tu Majestad: tu voluntad sea la mía, y mi voluntad siga siempre la tuya, y se conforme muy bien con ella. Séame, Señor, un querer y no querer contigo, y no pueda querer ni no querer, salvo lo que Tú quieres o no quieres.

Dame, Señor, que muera a todo lo que es en el mundo. Y dame, Señor, que ame por Tí ser despreciado y olvidado en este mundo.

Dame que sobre todo lo deseado huelgue en Tí, y se pacifique mi corazón en tí. Tú eres la verdadera paz del corazón, Tú sólo eres felicidad. Fuera de Tí toda cosa es dura y sin sosiego.

Concédeme, en esta paz, que es en Tí un sumo y eterno bien, dormirme cuando sea la hora y permanecer en ella eternamente.

Amén