Comentario Evangelio 17, 26-37 Católico

Entremos en la Palabra del Señor. "Porque la letra mata, pero el Espíritu da vida".

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«El que trate de salvar su vida, la perderá; y el que la pierda, la conservará.»

¿Quién pierde la vida por haberla querido conservar sino aquel que ha vivido exclusivamente en la carne, sin dejar aflorar el Espíritu; o aún más, aquel que vive ensimismado, ignorando por completo a los demás?

Jesús instruye a sus discípulos acerca del Día del Juicio Final, y da señales de cómo será este día, llamado “Día de la ira de Dios”: será similar a los días de Noé, en los que la gente “comía, bebía y se casaba”, hasta que llegó el Diluvio; será similar a los tiempos de Lot: “se comía y se bebía, se compraba y se vendía, se plantaba y se construía”, hasta que llegó la lluvia de fuego.

El Señor agrega:

«Donde esté el cadáver, se juntarán los buitres». 

Los malos se juntan donde están los malos.

El cadáver es un cuerpo sin vida, sin alma, y con esto se refiere Jesús al Anticristo, persona humana que, aunque esté vivo naturalmente, está muerto a la vida de Dios, a la vida de la gracia, y por eso despide el hedor de la muerte; los buitres, serán los precursores del anticristo, los falsos profetas, los falsos mesías, entre los primeros, los fundadores de sectas, que de la misma manera a como un buitre, animal carroñero, está cerca del cadáver para alimentarse de sus mismas, así estarán cerca del Anticristo, para alimentarse de sus doctrinas falsas.

Por nuestra parte mantengamos la humildad y la calma, esperando el día en que venga Cristo en su Gloria e instaure su Reino.

Mientras lo hacemos rezamos con Santa Faustina Kowalska:

Oh día eterno, día deseado, te espero con anhelo e impaciencia,
ya dentro de poco el amor soltará el velo, y tú te volverás mi salvación.

Oh día espléndido, momento incomparable, en que veré por primera vez a mi Dios, Esposo de mi alma y Señor de los señores, siento que el temor no abrazará mi alma.

Oh día solemnísimo, día resplandeciente, en que el alma conocerá a Dios en su poder, y se sumergirá entera en nuestro amor, y conocerá que han pasado las miserias del destierro.

Oh día feliz, día bendito, en que mi corazón se incendiará de amor eterno hacia Ti, porque ya ahora Te siento, aunque a través del velo, tú, Oh Jesús, en la vida y en la muerte eres mi éxtasis y encanto.

Oh día que espero durante toda mi vida. Y te espero a Ti, oh Dios,
ya que deseo solamente a Ti, sólo Tú estas en mi corazón y lo demás es nada.

Oh día de delicias, de eternas dulzuras, Oh Dios de gran Majestad, Esposo mío, Tú sabes que nadie satisface el corazón de una virgen, apoyo mi sien sobre tu dulce Corazón.

Que así sea.

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