Comentario del Evangelio, San Lucas 16,1-8 Católico

Entremos en la Palabra del Señor. "Porque la letra mata, pero el Espíritu da vida".

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«…los hijos de este mundo son más astutos en su trato con los demás que los hijos de la luz.»

¿Cómo podemos interpretar estas palabras de nuestro Señor Jesucristo?

Seguro que no nos está diciendo que seamos hijos del mundo.

¿Nos pide ser más astutos al grado de engañar? Seguro que no nos pide esto.

Pero hay algo que nos está recriminando.

Ser hijos de la luz, no debe significar ser ingenuos, o dejarnos engañar fácilmente por el diablo.

Dios no solamente nos ha dotado de sentimientos y conciencia del cuerpo y sus necesidades.

También nos ha dado inteligencia para ordenar nuestros pensamientos y nuestros actos.

Y por sobre todo nos ha dado vida espiritual, alimentada por el Espíritu Santo que nos guía y nos orienta a través de la revelación divina, la misa y la vida de sacramentos.

Esta es la manera de astucia a la que nos llama Dios. Una astucia en la que los hijos de la Luz, dejan que los ilumine esa Luz, que es más potente que la oscuridad de los hijos de este mundo.

Nuestra astucia es tomarnos de la mano de Dios y dejar que Él nos guíe. Recurrir a María como la primera servidora del Señor y seguir su camino de humildad y mansedumbre a la Luz de Cristo.

Somos pecadores, sabemos que por nuestros continuos fallos mereceríamos tantas veces la condena divina, pero confiamos en la misericordia del Señor, oramos pidiendo ser santos, y nos mantenemos cerca de los sacramentos y la buena doctrina católica.

Esa ha de ser nuestra astucia. De esa manera obraremos «hábilmente» pensando en el día en el que tengamos que rendir cuentas frente a Dios.

Pidamos al Señor con insistencia para que nos de la Gracia de ser hijos de la Luz, y dejar que esa luz ilumine nuestros caminos a cada paso.

Que así sea.

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