Comentario del Evangelio, San Juan 2, 13-22 Católico

Entremos en la Palabra del Señor. "Porque la letra mata, pero el Espíritu da vida".

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“Destruyan este templo y en tres días lo volveré a levantar”… “Por eso, cuando Jesús resucitó, sus discípulos recordaron que él había dicho esto, y creyeron en la Escritura y en la palabra que había pronunciado.” 

“La dedicación del templo, se refiere, en realidad, a tres casas.

La primera es el santuario material… Si bien es preciso orar en cualquier lugar y no existe realmente ningún lugar donde no se pueda orar. Sin embargo, es algo muy adecuado haber consagrado a Dios, un lugar especial donde todos nosotros, cristianos que formamos esta comunidad, podemos reunirnos, estar y orar a Dios juntos, y obtener así más fácilmente lo que pedimos, gracias a esta oración en común, según la Palabra “si dos o tres de vosotros os ponéis de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre que está en el cielo» (Mt 18,19)…

La segunda casa de Dios, es el pueblo, la santa comunidad que encuentra su unidad en la iglesia, es decir, vosotros que sois guiados, instruidos y alimentados por un solo pastor u obispo. Esta es la morada espiritual de Dios, donde nuestra iglesia, esta casa de Dios material, es el signo. Cristo se ha construido este templo espiritual para sí mismo…

Esta morada está formada por los elegidos de Dios pasados, presentes y futuros, reunidos por la unidad de la fe y de la caridad, en esta Iglesia, una, hija de la Iglesia universal, y que no se ha hecho, por otra parte, más que una con la Iglesia universal. Considerándose parte de las otras iglesias particulares, no es sólo una parte de la Iglesia, como lo son todas las demás Iglesias. Estas iglesias constituyen no obstante todas juntas la única Iglesia universal, Madre de todas las Iglesias… Al conmemorar la dedicación de nuestra iglesia, no hacemos más que recordar, junto con de acciones de gracias, himnos y alabanzas, la bondad que Dios ha manifestado a este pequeño pueblo, llamándolo para que lo conociéramos…

La tercera casa de Dios, es toda alma santa dedicada a Dios, consagrada a Él por el bautismo, que ha llegado a ser templo del Espíritu Santo y morada de Dios… Cuando celebras la dedicación de esta tercera casa, acuérdate simplemente del favor que has recibido de Dios cuando se te ha elegido para venir habitar en ti por su gracia.”

Lansperge el Cartujano (1489- 1539),  monje, teólogo
Sermón sobre la Dedicación de la Iglesia.

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