Comentario del Evangelio, San Lucas 14,15-24 Católico

Entremos en la Palabra del Señor. "Porque la letra mata, pero el Espíritu da vida".

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«…»Vengan, todo está preparado»… Pero todos, sin excepción, empezaron a excusarse.»

«El Hijo de Dios, Él mismo, preparara la mesa con sus propias manos pues lo afirma en el Evangelio: «yo os dispongo el Reino, como mi Padre lo dispuso para mí, para que comáis y bebáis a mi mesa en mi Reino»» (San Buenaventura – De la vida de perfección. Capítulo VIII).

Es Cristo el que invita, y sin embargo aún hoy ponemos tantas excusas.

¿Cuántas veces hemos oído o dicho cosas como:

«Yo amo a Cristo, pero no puedo perdonar…»

«A Cristo lo amo… igual yo perdono pero no olvido.»

«Si, yo ayudo a los pobres, pero con lo que me sobra.»

«Si fuera rico ayudaría.»

«Demasiados problemas tengo con los de adentro de mi casa, para ocuparme de la caridad con los de afuera.»

«Yo sé que está mal lo que hago, pero no puedo evitarlo, y además igual sé que Dios perdona, así que seguiré siendo como soy.»

«Iría a misa pero tengo muchos problemas. Y además los curas son esto o aquello…»

Son algunos ejemplos, de como nos excusamos con el Señor, y rechazamos su invitación a participar del reino de Dios, del Reino de un amor capaz de la Cruz, donde la corona del Rey es una corona de espinas.

El llamado del Señor es una elección radical. O estamos con Él, o estamos contra Él. O aceptamos la invitación de su Gracia a participar del banquete de los santos, o nos quedaremos afuera por toda la eternidad.

El Señor no nos pide que hagamos todo nosotros. Él, con su Gracia, nos espera con todo listo para el banquete eterno, sólo nos pide aceptar su invitación.

¿Seguiremos poniendo excusas? ¿Seguiremos esperando una situación ideal para recién allí aceptar el llamado del Señor a ser sus discípulos?

Cristo nos llama hoy.

Pidamos al Señor que nos de su Gracia para entender cuán preciosa es su invitación, y sabiendo esto no dudar en dejar todo para decirle que Sí.

Que así sea.