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ORACION A LAS 5 LLAGAS DE JESUS

Intenciones: En esta oración pedimos que la luz del testimonio de Cristo nos abra los ojos a todas las bendiciones que nuestro Padre nos reserva por el camino de la humildad, de la verdad y la fe. En cada llaga de Jesús, está escrita su victoria contra el mal, cada dolor es una puerta abierta de luz para todos nosotros. Pidiendo recibir esta luz, asumiendo nuestros pecados sin mentirnos ni mentir, estando dispuestos a sufrir para gozar de una unión cercana con el Espíritu de Dios nos confiamos en su Omnipotencia y benevolencia y decimos:

«Eterno Padre, frente a tu presencia, delante a tu trono y al cordero sin mancha que se donó e inmoló por la salvación y la redención de todo el género humano.

Te doy gracias por su sangre preciosa. Infunde tu Santo Espíritu de amor sobre nosotros, tus hijos.

Jesús invoco tu misericordia, tu luz, tu poder, cúbreme y cubre a mis hermanos que necesitan tanto de Ti con tus manos amorosas.

Tu corazón se conmueve frente a mis sufrimientos y mis pecados, yo confiado en tu protección vuelco mis súplicas frente a Ti.

Frente a la cruz Señor nuestro, vengo con pocas fuerzas y pongo delante de Ti mis pecados, mi falta de voluntad, mi falta de amor, el mal que hay en mí, los sufrimientos de mi pobre corazón y los que he ocasionado a los que amo.

Con tu preciosa sangre y a tus santísimas llagas, tu me sanas el alma, me llenas de perdón, de luz, de amor.

Jesús quiero contemplar la llaga de tu mano derecha, herida por mis pecados clavado al madero de la cruz, y escucho que tu mes dices: he sido crucificado por amor a ti, métete dentro de esta llaga, aférrate a ella porque en su dolor yo quiero sanarte.

Contempla mi mano izquierda clavada hasta el madero de la cruz llena de sangre por tu salvación, aférrate a esta mano, para ser guiado y para que ella esté siempre sobre ti protegiéndote.

Contempla mis pies clavados con este único clavo, me produce un dolor terrible, mira mi pie derecho lleno de sangre, aférrate a mi  pie que camina en la luz y no tropezarás jamás, yo te sostendré cuando dudes.

Mira mi pie izquierdo, atravesado con este clavo, mi sangre cae sobre ti, aférrate a esta llaga, porque Yo Soy la vida que conduce al Padre, Yo soy la verdad que te ilumina, Yo Soy la vida que se dona por ti.

Contempla mi costado perforado por la lanza, sale sangre que te lava de la muerte dándote la vida en abundancia, en la oscuridad te dona la luz, frente al odio te dona el amor.

El agua que brota de mi costado te lava de todos tus pecados, aunque si tus pecados son rojos como escarlata yo los dejaré blancos como la lana.

Contempla mi cabeza, herida por la corona de espinas, es uno de los dolores más atroces de mi cuerpo, todo mi rostro está ensangrentado, Yo te quiero cubrir con esta sangre y con mi dolor, para que mis pensamientos sean tus pensamientos, para que mi amor sea tu amor, para que tengas pensamientos de justicia y rectitud.

Todo mi cuerpo está dolorido y continua sangrando por la salvación de la humanidad, así yo tomo todo sus pecados  y los clavo a esta cruz victoriosa.

A ti Señor he gritado, y tu me has curado, te alabaré por siempre!

Que en nombre de Cristo toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra y bajo la tierra y toda lengua proclame que Jesús es el Señor. Gloria al Padre…

Quién es como Dios, ninguno es como Dios.

Quién es como Dios, ninguno es como Dios.

Quién es como Dios, ninguno es como Dios.

Escapen potencias del maligno porque Jesucristo ha vencido.

Escapen potencias del maligno porque Jesucristo ha vencido.

Escapen potencias del maligno porque Jesucristo ha vencido.

Por intercesión del Arcángel San Miguel, príncipe de la milicia celestial, defiéndenos en la batalla contra las potencias del mal, destruye el poder de las tinieblas y encadena a los espíritus inmundos.

Amén.

Por intercesión de la santísima Virgen María, Madre de Gracia y de Misericordia, nos cubra con su santo manto materno, proteja todos nuestros pasos, nos prenda de la mano y nos lleve a Jesús.

Bajo tu protección buscamos refugio, Santa Madre de Dios, escucha nuestras súplicas y líbranos de cada peligro Oh, Virgen gloriosa y bendita!

Amén!

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