Comentario del Evangelio, 11, 37-41 CATOLICO

Entremos en la Palabra del Señor. "Porque la letra mata, pero el Espíritu da vida".

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«¡Así son ustedes, los fariseos! Purifican por fuera la copa y el plato, y por dentro están llenos de voracidad y perfidia.»

Así somos nosotros, tantas veces, débiles que queremos seguir a Cristo pero seguimos al mundo.

Por dentro estamos llenos de nuestros deseos y proyectos, y aunque por fuera demos culto a Dios, no lo hacemos sino con los labios.

Vaciarnos de esos deseos, de esas cosas que tenemos o queremos tener, y llenarnos de los planes que Dios tiene para nosotros.

Dar todo lo que tenemos para librarnos de ataduras es el consejo que nos da el Señor.

Y no se trata sólo de dar, sino de dejar de mirar la paja en el ojo ajeno, y poner manos a las obra en los caminos de la santidad personal y en la misión de Evangelización a la que el Señor nos llama.

Vacíos de todo aquello que sea de obstáculo en el discipulado, encontraremos unidad y paz.

Llenos de cosas que querer o que cuidar, viviremos divididos y llenos de rencor que viene del orgullo, o orgullo que viene de la vanidad.

Es puro el que sigue al Señor en primer lugar, el que hace del Señor el centro de su vida, de su familia, de sus proyectos.

Trabajar para comer, y comer para servir al Señor. Pidamos a Dios Padre todopoderoso, esa suprema gracia, de no querer más que eso.

Que así sea.