Comentario del Evangelio, San Lucas 11,1-4 CATOLICO

Entremos en la Palabra del Señor. "Porque la letra mata, pero el Espíritu da vida".

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“Cuando oren, digan: Padre nuestro…»

Padre. Dios es Padre.

¿Cómo podía Dios Hijo enseñarnos al Padre? Lo hizo con su testimonio, pero también con su predicación.

Y mostrando el Hijo al Padre, hizo presente el Espíritu Santo, que es el amor del Padre al Hijo y del Hijo al Padre.

Cuando los discípulos luego de Pentecostés, recibieron el Espíritu Santo, finalmente entendieron el misterio de amor del Padre al hijo (y se supieron amados) y del Hijo al Padre (y de ellos cómo hijos adoptivos de Dios por ese Dios, por el que darían la vida) y salieron con valentía a predicarlo por el mundo.

Padre es Dios, Hijo es Dios, Espíritu Santo es Dios.

Hoy es para muchos jóvenes y otros no tanto, muy difícil entender que significa que Dios es Padre.

Porque para entenderlo tenemos que tener una figura positiva de Padre. Un Padre que ama y se sacrifica, un padre que vela por sus hijos, y un padre que se posterga por ellos.

Hoy la cultura nos vende el egoísmo a toda edad. La cultura manda al hombre y la mujer de hoy que eviten tener hijos, que si los tienen igualmente actúen con egoísmo, pensando sólo en su realización personal.

La gente no se casa, evita las responsabilidades, no cree en los sacramentos, y las relaciones entre hombre y mujer no tienen el sentido sagrado de ser para toda la vida.

Hasta las mismas leyes de hoy equiparan cualquier relación de egoísmo contrario a la voluntad de Dios con el santo matrimonio

También la cultura de hoy ataca el concepto de autoridad, de respeto de los hijos por sus padres. Se habla mucho de los derechos de los hijos, pero poco de lo que significa dar a los padres el lugar de padres.

Los hijos en muchos casos rechazan la autoridad y la guía de sus padres.

De la misma manera que ocurre esto en la familia, ocurre en la Iglesia.

Ya la autoridad de Dios, su mandato y guía es visto con desprecio por muchos, que sólo se acercan a Dios para pedir, pero no a obedecer los mandatos que el Señor nos ha dejado en la Sagrada Escritura y en la Tradición de la Iglesia.

Para hacer la oración que Cristo nos mandó, entonces es necesario poder decir «Padre» entendiendo primero lo que significa ser padre y ser hijo en esta tierra, de acuerdo a lo que Dios manda.

Así podremos decir en nuestra oración:«así en la tierra como en el Cielo».

El Señor nos de la Gracia de rezar el Padre nuestro con los actos de nuestra vida, siendo padres, hijos, abuelos, inspirados por el Espíritu Santo, aquél amor entre el Padre y el Hijo, que nos hace llamar a Dios Abbá, Padre.

Que así sea.

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