Comentario del Evangelio, San Lucas 10,1-12

746

«Sepan, sin embargo, que el Reino de Dios está cerca». Les aseguro que en aquel Día, Sodoma será tratada menos rigurosamente que esa ciudad.

Estas palabras del Señor resuenan fuerte en la actualidad, frente a tantas ideologías que no sólo reniegan del Señor y de su ley, sino que pretenden incluir su nombre, sus símbolos, su enseñanza en la lista del políticamente incorrecto.

Su Santo Nombre es amor, pero predicar un amor puro, un amor sacrificado, un amor sencillo y capaz del martirio, es hoy un insulto inaceptable al modelo consumista, egoísta y que todo pretende gozar sin sacrificio.

Sus símbolos son retirados de lugares públicos, oficinas gubernamentales, escuelas y hospitales. Esa Cruz que habla de entrega sin límites, del amor de Dios, es rechazada tanto por los demonios, como por la modernidad.

Sus enseñanzas son prohibidas en muchos sentidos. Tanto que en varios países hoy un sacerdote no puede hablar claramente del bien y del mal en una homilía, sin ser objeto de posibles sanciones de leyes inspiradas en ideologías contrarias a la ley de Dios.

Y no sólo la ley del hombre y sus ejecutores rechazan a Dios. Sino que impulsados por los medios de comunicación y las expresiones culturales como el internet, la tv, el cine, la radio y las revistas, una parte cada vez mayor de la sociedad también lo hace.

En tantas situaciones cotidianas vemos como la presión social ha tomado esta perversa concepción del políticamente correcto, y es muy mal visto por muchos, hablar de la fe fuera de los lugares de culto.

Lamentablemente muchos católicos de misa dominical, también han adherido a este monstruo de lo políticamente correcto, y como Pedro, hoy vuelven a negar a «ese galileo» perseguido, torturando y condenado injustamente a la mayor crueldad e incomprensión.

Encomendemos este mundo a la intercesión De San Pedro arrepentido y fortalecido por el Espíritu y a la Virgen Santísima dolorosa, recordando siempre estas Palabras de Cristo:

«Sepan, sin embargo, que el Reino de Dios está cerca»