Comentario del Evangelio, San Lucas 9,57-62

Entremos en la Palabra del Señor. "Porque la letra mata, pero el Espíritu da vida."

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“Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú ve a anunciar el Reino de Dios”.

Hoy el Señor nos habla de que hay una vida, más allá de la vida biológica.

Estamos vivos para el cuerpo porque respiramos. Pero estamos vivos para el Espíritu porque vivimos siguiendo a Cristo.

¿Qué es seguir a Cristo?

Es confiarse a la Gracia, no preocuparse por el futuro. Pedir sólo las cosas materiales necesarias para sobrevivir y confiar en la providencia.

También es escuchar a Cristo, cumplir los mandamientos de Dios, pero no sólo en la letra, sino también en el Espíritu. No como esclavos temerosos, sino como amantes confiados de la voluntad de Dios.

Así, y sólo así estaremos verdaderamente vivos.

Hoy lamentablemente observamos que la cultura general tiene atrapados en sus redes multitudes de muertos vivos. Incluso dentro de la Iglesia y entre sus sacerdotes.

Gentes preocupadas por el acá y el ahora, como si sólo importara la vida del cuerpo, y la realización financiera y social. Muertos para la fe.

Ni siquiera un humanismo buenista bien intencionado nos devuelve la vida del Espíritu. Sólo Cristo puede hacerlo. Un cristo que nos llama a tomar la Cruz y seguirlo sin volver la vista atrás.

El Señor nos mantenga su Gracia, para que usando bien nuestra libertad, permanezcamos vivos en el Espíritu, y donemos su vida a nuestros prójimos, necesitados de resurrección.

Así sea.