Comentario del Evangelio, San Lucas 9,51-56 Católico

Entremos en la Palabra del Señor. "Porque la letra mata, pero el Espíritu da vida."

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«Cuando sus discípulos Santiago y Juan vieron esto, le dijeron:

«Señor, ¿quieres que mandemos caer fuego del cielo para consumirlos?». 

Pero él se dio vuelta y los reprendió.»

Jesucristo caminaba decididamente a cumplir la voluntad del Padre. Pasando por tierra de samaritanos, estos como sectarios apartados del judaísmo oficial, reconocen en Jesús y sus discípulos a judíos extranjeros odiados y no los reciben.

Los hijos del trueno, como llamó el Señor, Santiago y Juan, preguntan a Cristo pidiendo un escarmiento para los que cerraban sus puertas al Señor.

Pero el Señor no estaba en un camino triunfal en el sentido mundano, sino en el camino a su entrega por amor, a la pasión y muerte preludio de la Resurrección.

Por ello reprende a sus discípulos. No era por la fuerza que debían imponer su mensaje, sino por la luminosidad de su testimonio de amor, que pronto llegaría.

El Señor nos ha hecho libres, desde Adán y Eva hasta hoy podemos elegir cumplir la voluntad de Dios o rebelarnos. Es el misterio del amor.

Si no tuviéramos esta posibilidad, no podríamos amar, y seríamos como robots, con una obediencia fría. No seríamos «semejantes a Dios».

Lo que nos hace libres es lo mismo que el demonio nos envidia, y por ello quiere usar ese hermoso regalo, en contra de Dios y en contra nuestra, tentándonos de usar mal nuestra libertad.

Así fueron tentados Santiago y Juan, cuando pidieron venganza. Así fue tentado Pedro cuando quiso convencer a Cristo de correrse de la pasión, y cuando llegado el momento de la pasión negó al Señor por cobardía.

El Señor con su Gracia hizo de estos débiles apóstoles, santos y semillas de Evangelización capaces de llegar al martirio antes que usar mal la libertad que les había regalado.

Pidamos al Padre del Cielo, la Gracia de tener un corazón misericordioso y valeroso, incapaz de la venganza y listo siempre a cumplir la voluntad de Dios aún cuando el camino pase por la Cruz.

Así sea.

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