Oración al Santo niño de la Guardia

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Oración a San Cristóbal de la Guardia

Oh Dios, que de un modo admirable hiciste llegar a ti al Santo Niño Cristóbal por el camino de la inocencia y de la cruz, concédenos propicio que, por sus oraciones y méritos, podamos imitar la humildad y muerte de tu Hijo. Por Jesucristo Nuestro Señor.

Amén

Santo Niño de la Guardia (San Cristóbal de La Guardia).

Santo, mártir, venerado en Toledo. Es uno de los varios niños asesinados por los judíos conversos, durante la lamentable época de la inquisición, en la que se conocen grandes maldades tanto de parte de los protestantes y otros enemigos de la Iglesia Católica (en este caso los judíos conversos), como de los mismos católicos.

 

Nació en Toledo el 17 de diciembre de 1487. Con dos meses de vida fue librado de la epilepsia por intercesión de San Juan de Mata y la madre, en señal de agradecimiento, lo vistió con el hábito Trinitario.

A los cuatro años fue secuestrado por algunos judíos conversos los cuales, según ideas supersticiosas (de la llamada cábala), creían que podrían ser librados de todo mal con una poción obtenida consiguiendo el corazón de un niño cristiano bautizado y una Hostia consagrada. Antes de ser asesinado, Cristóbal padeció los mismos tormentos que Nuestro Señor Jesucristo, siendo consumado el malvado sacrilegio durante la Semana Santa del año 1491.

La sentencia inquisitorial condenatoria de uno de los cómplices, el mozo judío Yucé Franco, zapatero de Tembleque, nos describe que extendieron los brazos y piernas del niño en dos palos puestos a manera de cruz, le azotaron, escupieron y abofetearon, poniéndole una corona de hierbas espinosas en la cabeza, que también le colocaron las espaldas y plantas de los pies. Finalmente, le vaciaron toda la sangre del cuerpo, y, abriéndole el pecho, le sacaron el corazón guardándolo en salmuera.

Durante el crimen ritual, usaron una hostia consagrada, que, rescatada del equipaje de Yuce en el momento de su detención, se conserva aún en el Convento de Santo Tomás, en España, dentro de un envase a modo de relicario.

Todos los participantes confesaron por separado la misma historia, con los mismos detalles y la misma narración de los hechos.

Diez años después de su muerte, el cardenal Pedro González de Mendoza lo hizo pintar en un cuadro con el hábito de trinitario.Santo niño de Toledo

El culto al Santo Niño de La Guardia se propagó rápidamente en España de manos del religioso trinitario San Simón de Rojas.

El Papa Pío VII canonizó al niño asesinado como San Cristofer (Cristóbal), autorizando su culto en la Iglesia de Toledo. Existe un altar en su honor y el pueblo de La Guardia guarda su memoria hasta nuestros días. Su tragedia y su alma se recuerdan como la del «Santo Niño de La Guardia».

Se le atribuyen muchísimos milagros, como la devolución de la vista a su madre ciega, las cuatro curaciones obradas con ciertas personas de Alcázar de Consuegra al comenzar el 1492; un tullido, una mujer con la boca torcida hacía más de dieciocho años, un sordo total y una pobre ciega, aparte de otros mil prodigios referentes a niños quebrados y enfermos de todas clases cuya curación detallan los rótulos que sobre cada caso penden del santuario de La Guardia.

La polémica histórica:

Con humildad debemos reconocer como católicos, que la expulsión de los judíos y expropiación de sus bienes ocurrida en la España del Siglo XVI, fue una página lamentable de la historia donde los egoísmos de uno y otro lado fueron origen de muchos y graves pecados.

Pero la injusticia de los hechos no se soluciona con relatos parciales, que sólo vea víctimas de un lado y demonice a los contrarios.

Y esto es lo que en muchos casos ha ocurrido con la llamada «historia oficial», en estos 400 años de hegemonía Anglo-norteamericana.

Así la leyenda negra de la inquisición, la leyenda negra de la colonización de América, sólo recoge los supuestos abusos de los estados de confesión católica y la Iglesia católica, sin atender a todo el bien que Cristo y sus misioneros han hecho a la humanidad.

Por otro lado esta leyenda silencia o disminuye los grandes exterminios realizados por los gobernantes protestantes o liberales ateos de los Estados Unidos y Canadá que llevó al casi total exterminio de las poblaciones, como podemos comprobar con la sencilla comparación de la cantidad de personas de raza aborigen americana, que existe en los países de la Sudamérica y Centroamérica Católica, en comparación con la Norteamérica protestante iluminista.

Esto no es una justificación al mal, porque el demonio actúa tanto con los bautizados como con los que no lo son, y quizás peor con los bautizados en los que pone más empeño para apartarlos del camino de Cristo.

El caso es que el niño de la Guardia es un Santo mártir de nuestra Iglesia, y que por su intercesión se cuentan innumerables milagros.

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