Comentario del Evangelio, San Lucas 8,4-15 Católico

Entremos en la Palabra del Señor. "Porque la letra mata, pero el Espíritu da vida".

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«La buena tierra, son los que, después de haber oído, conservan la Palabra con corazón bueno y recto, y dan fruto con perseverancia.»

¿Qué es ser tierra buena para recibir la Palabra del Señor?

Cristo nos da una definición clara y precisa. Es:

1- Recibir la Palabra:

Para lo cual hay que primero saber y querer escuchar, luego hacerlo con humildad y finalmente querer aquello que la Palabra de Dios manda, convencidos de que es nuestro mayor bien, lo más conveniente para nosotros.

2- Tener corazón bueno y recto:

Es decir no usar las posibles interpretaciones de la Palabra de Dios como excusas para postergar la conversión, o para no tomar las decisiones difíciles que implica el seguir a un maestro que nos llama a cargar nuestra Cruz, dejar todo, no volver la vista atrás e imitar a Cristo, en un mandamiento nuevo de amor llevado, si es necesario, hasta la muerte, y hasta la muerte en Cruz.

3- Perseverar:

Esto es mantenerse en las pruebas que seguramente han de venir.

Así como Dios existe, también existen seres espirituales, criaturas de Dios que se han rebelado a su creador.

El demonio y sus ángeles caídos actúan tentando y buscando apartar al hombre de los caminos de Dios, por envidia  y odio al creador.

Saber esto es necesario en la vida espiritual. No habrá progreso en la santidad sin sufrir tentaciones cada vez más fuertes.

El mismo Jesucristo fue tentado. Santos como San Benito, San Antonio Abad, San Felipe Neri, el cura de Ars, San Juan Bosco, Santa Gemma Galgani y el Santo Padre Pío, sufrían continuos ataques demoníacos que subían de intensidad, conforme estas almas del Señor se elevaban en humildad y entrega absoluta al servicio de Dios.

En esta lucha espiritual es en la que hemos de perseverar, con corazón bueno y recto, recibiendo humildemente la Palabra de Dios, y haciéndola viva en nosotros.

Que así sea.