Comentario del Evangelio San Lucas 6,1-5

Entremos en la Palabra del Señor. "Porque la letra mata, pero el Espíritu da vida".

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«El hijo del hombre es dueño del sábado».

El sábado ocupaba un lugar muy importante en la religiosidad judía. Era un día de descanso consagrado al Señor. Ese día no se trabajaba y tenía lugar el culto de la sinagoga.

Hoy el Señor vuelve a cuestionar la manera en que los Fariseos entendían la imposición del descanso del Sábado (Éxodo 20: 8), mostrando nuevamente que Él estaba por encima de la ley, porque la Ley venía de Dios, y Él es el mismo Dios, y afirma así su divinidad y su poder universal.

Ese es el sentido del culto, que Dios esté al centro, y no que el culto externo se viva sin acompañarlo del interno, porque aquél, desacompañado de éste, queda privado de vida, de mérito y de eficacia, como cuerpo sin alma.

¿De que vale que observen el sábado, si tienen frente a sus ojos al Mesías, al Salvador, al mismo Dios y no lo reconocen?

¿No saben que toda la ley del antiguo Testamento no ha sido sino un pedagogo (un maestro) para conducirnos hasta Cristo?

Benedicto XVI nos ha recordado que el comportamiento y las enseñanzas del Señor no suponen la demolición de la ley antigua sino su cumplimiento.

Los días de fiesta para el culto eran en la ley antigua los sábados y otros días particularmente solemnes para el pueblo hebreo; en la ley nueva son los domingos y otras festividades establecidas por la Iglesia.

A partir de Cristo, se entiende que el día de fiesta (en nuestro caso domingo), prohíbe hacer sólo las cosas que nos impidan el culto a Dios.

También se prohíbe lo que la Iglesia llama trabajos serviles, es decir aquellos en que el cuerpo trabaja más que el espíritu. Pero con varias excepciones, y siempre dirigido a facilitar y dar espacio al culto de Dios y a la salvación de nuestra alma y para descansar de nuestras fatigas.

Lo que debemos observar especialmente los domingos es de cuidarnos más que nunca de evitar el pecado y todo lo que pueda inducirnos a él, como son las diversiones y reuniones peligrosas.

El criterio es obedecer a la Iglesia, aplicar la primacía de la caridad, y saber que la obediencia a Cristo nos otorga el privilegio de la libertad.

Jesús es señor del sábado, está por encima de toda norma y quiere enseñarnos que con un corazón libre todo es permitido, porque lo importante es cumplir la voluntad de Dios con un corazón sencillo y verdadero.

«“Vivir según el domingo quiere decir vivir conscientes de la liberación traída por Cristo y desarrollar la propia vida como ofrenda de sí mismos a Dios, para que su victoria se manifieste plenamente a todos los hombres a través de una conducta renovada íntimamente». (SS. Benedicto XVI).

Concluimos con una bella frase de San Francisco de Sales para ilustrar el tema:

«Pedimos a Dios, ante todo, que su Nombre sea santificado, que venga su Reino, que se haga su voluntad en la tierra como en el cielo.

Todo esto no es otra cosa sino libertad de espíritu porque, con tal que el nombre de Dios sea santificado, que su Majestad reine en nosotros, que se haga su voluntad, el espíritu ya no se preocupa de otra cosa. «

2 Comentarios

  1. Gracias por compartir el evangelio diario, realmente es de una manera valorarlo porque siempre está alcance demanera virtual, Dios los bendiga

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