Comentario del Evangelio San Lucas 5,1-11 CATOLICO

Entremos en la Palabra del Señor. "Porque la letra mata, pero el Espíritu da vida".

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Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús y le dijo:

«Aléjate de mí, Señor, porque soy un pecador». 

El temor se había apoderado de él y de los que lo acompañaban, por la cantidad de peces que habían recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, compañeros de Simón.

Pero Jesús dijo a Simón:

«No temas, de ahora en adelante serás pescador de hombres». 

Ellos atracaron las barcas a la orilla y, abandonándolo todo, lo siguieron.»

Otra vez el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo, nos habla de la potencia divina, y de cómo, frente a esta, la primera reacción de los espectadores del caso es el temor.

Este temor que mostraban los primeros Apóstoles nos remite a la cuestión sobre quién es Jesús. Lo más importante que hay que saber sobre Él, es que es Dios. Es el hombre Dios.

Con mucha claridad trata el tema, el obispo auxiliar de Los Ángeles, monseñor Robert Barron, cuya exposición sobre el tema transcribimos al siguiente:

«Hay una tendencia en los últimos años a reducir a Jesús al nivel de un gran maestro, o de un gran profeta, o de un gurú. Si leemos mucha de la Cristología de los últimos 30 o 40 años, encontraremos eso.

Hay un acento desproporcionado en la humanidad de Jesús. Y es un tema muy importante que nos obliga a una elección. Como Jesús dijo, «o estás conmigo o estás contra mí».

Si Jesús es quien dice que es, debo darle toda mi vida. Porque es Dios, es el bien más grande. Sino es quien dice ser, es un hombre malvado. Si Jesús no es Dios, entonces es una mala persona.

En la tradición apologética del catolicismo se dice: «aut Deus o aut malus homo», o es Dios o es un mal hombre. Y tienes que decidir, «o reúnes conmigo o desparramas, o estás conmigo o estás contra mí».

Y ahí está el Evangelio, que es la buena noticia sobre Jesús, y obliga a quienes escuchan esta noticia, a una elección. Es lo más importante que sabemos sobre Jesús.

¡Sí! Jesús es humano, esto es correcto. Pero lo más importante que hay que saber sobre Él, es que es también divino.

En el Evangelio de San Juan escuchamos, «en el principio existía la Palabra». Esta misma palabra, de hecho que hizo todo el universo, la Palabra que expresa la inteligencia que hace al mundo.  Esa misma Palabra que es Dios, se hizo carne en Jesucristo.

También en el Evangelio de San Juan, Jesús dice: «antes que Abraham fuera, Yo soy». Y su «Yo soy» aquí recuerda el «Yo soy el que soy», de Éxodo 3:14, cuando Moisés dice a Dios: «¿Cuál es tu nombre?» y Él responde: «Yo soy el que soy».

Jesús nos lo recuerda cuando dice: «Yo soy el pan de vida», «Yo soy el buen Pastor», «Yo soy la vid», «antes de que Abraham fuera, Yo soy».

Felipe dice: «Señor, muéstranos al Padre». Y Jesús le responde: «Haz estado conmigo tanto tiempo y ¿aún no sabes que quién me ve a mí, ve al Padre?»

En el Evangelio de San Juan se muestra explícitamente que Jesús es divino. Pero lo mismo es cierto en los otros evangelios, aunque usan un sistema diferente de símbolos.

Así encontramos que Jesús cura al hombre paralítico y le dice: «Hijo mío, tus pecados están perdonados». Y los presentes dicen «¿Pero quién es este hombre? Sólo Dios puede perdonar los pecados.» Y ésta es precisamente la cuestión. El evangelista Marcos nos está diciendo aquí que este Jesús es Dios.

También dicen los tres Evangelios sinópticos (San Mateo, San Marcos y San Lucas). «el que ame a su padre o a su madre más que a Mí, o ame a su vida más que a Mí, no es digno de Mí».

¿Por qué? Esto es impactante, es algo extraordinario. ¿Puedes imaginar a un maestro religioso diciendo esto?

No es imaginable que un profeta, un gurú o un simple maestro espiritual diga esto, pero Jesús dice: «Sino me amas más que a los más grandes bienes del mundo, no eres digno de Mí».

¿Quién podría decir esto coherentemente, excepto Aquél que es el mayor bien?

Al principio del sermón de la montaña en el Evangelio de San Mateo, Jesús dice alegremente: «Habeís oído que se dijo, pero yo os digo…» Bien, ¿adonde habeís oído que se dijo? En la Torá (el antiguo testamento). La Torá para un Judío del tiempo de Jesús es la máxima autoridad, porque es vista como la palabra de Dios.

¿Quién es este profeta galileo para decir «habéis oído que se dijo pero Yo os digo», reivindicando una autoridad por encima de la Torá? ¿Quién podría hacer esto válidamente, excepto Aquél que es el autor de la Torá?

En todos los Evangelios se ve esto, también en las Cartas  del Apóstol San Pablo, que nos dice «Jesus kyrios», Jesús es el Señor. San Pablo fue un gran estudioso de la Torá, y la Torá usa el termino Adonai (Señor), para nombrar a Dios. Cuando Pablo dice Jesús es el Señor, sabía perfectamente lo que estaba diciendo.

Otros fundadores religiosos dicen: tengo un mensaje de Dios, o tengo un camino. Jesús nos dice: «Yo soy el camino». El no dice «he encontrado la verdad, déjenme que se las cuente», Él dice: «Yo soy la Verdad». Él no dice «hay una nueva forma de vivir que yo he descubierto, déjenme compartirla con ustedes», Él dice: «Yo soy la vida».

Jesús es Dios, y nos llama a trabajar a su servicio, para salvar nuestra alma y ser pescadores de hombres. Así lo entendieron Pedro y los demás apóstoles y por eso dejaron todo para seguirlo.

Pidamos al Señor la Gracia de dejar a Cristo ser Dios en nuestras vidas, y comportarnos como su criaturas y fieles servidores, al mismo tiempo que lo sentimos nuestro hermano, que comparte con nosotros las pruebas y dificultades para llegar al Reino.

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