Devoción de los Agnus Dei

Descubre como usar este poderoso sacramental.

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La devoción de los Agnus Dei

Los Agnus Dei, son un Sacramental que la Iglesia ha recomendado a los fieles en muchas épocas, que desde hace más de 60 años no se producen, pero que se pueden llegar a conseguir, puesto que la Iglesia los proveyó durante casi mil años para los fieles.

Se llaman Agnus Dei, unas pequeñas medallas, que como decíamos desde aproximadamente mil años atrás, y hasta 1952, eran hechas de cera blanca provenientes del Cirio Pacual de la capilla Sixtina y de otras iglesias principales de Roma.

En los últimos siglos los Agnus Dei eran hechos por los monjes Cistercienses del monasterio de la Santa Cruz de Jerusalen. (Monjes entre los cuales el más celebre fue San Bernardo de Claraval).

Estos medallones de forma oval, tienen en una parte la esfingie del Cordero pascual, con la leyenda en latín: «Ecce Agnus Dei qui tollit peccata mundi» (Este es el cordero de Dios que quita el pecado del mundo), el escudo y el nombre del Papa que los había bendecido y consagrado con el  Sagrado Crisma; y de la otra parte una representación del Divino Niño, de la Santa Virgen o den un Santo.

La bendición de los Agnus Dei la hacían los Papas en su primer año de pontificado, y la repetían sólo cada 7 años, o cuando el Papa lo estimaba oportuno por necesidad de los fieles.

El último Papa que consagró los Agnus Dei fue el Papa Pío XII , en 1945 y por última vez en 1952.

En el miércoles de la Semana de Pascua estos discos eran presentados al Papa quién los sumergía en un depósito de agua mezclada con crisma y bálsamo y diciendo algunas oraciones consagratorias.

Eran distribuidos a la gente, en la solemnidad del sábado siguiente, cuando el Papa después del «Agnus Dei» de la misa ponía un paquete con Agnus Dei en la mitra invertida de cada cardenal y obispo que asistían a la ceremonia.

Existen también Agnus Dei de color gris hechos con la mezcla de cera y polvo que se cree es de los huesos de los mártires. Estos Agnus Dei que son llamados «Pasta de los Santos Mártires» no necesitan una consagración especial y son tratados como reliquias.

La Iglesia clasifica a los Agnus Dei entre los sacramentales. Por lo que merecen el mismo respeto y veneración que el Agua Bendita, el Escapulario Carmelita, y otros sacramentales.

Se pueden tocar frecuentemente, llevarlos con uno mismo, sea colgados al cuello en una cadena o como prendedores. Especialmente en un viaje, o para que sean tenidos en casa por los esposos para proteger el hogar.

Si se rompen se deben conservar, ya que un mínima parte tiene la misma virtud de sacramental que el Agnus Dei entero.

La Iglesia atribuye a los Agnus Dei, una doble virtud responder a nuestras necesidades espirituales y corporales. Esa es, según los Papas Urbano V, Paolo II, Giulio III, Sisto V y Benedicto XIV la característica reconocida de los Agnus Dei para aquellos que hacen de ellos un uso devoto y con la fe suficiente.

Historia de los Agnus Dei:

Desde muy antiguo (siglo IV después de Cristo) consta que los fragmentos del Cirio pascual del año anterior eran usados como protección frente al peligro.

Desde el siglo IX, en adelante encontramos que se menciona el uso frecuente del Agnus Dei. Se originan en Roma para sustituir los amuletos supersticiosos, por una referencia cristiana, que nos recuerde siempre que todos los bienes vienen de Cristo.

En un período posterior eran frecuentemente enviados por los Papas como regalo a los soberanos y a personajes distinguidos.

Existe una famosa carta en verso que acompañaba al Agnus Dei que regaló el Papa Urbano V al Emperador del Imperio Bizantino Juan Paleologo en 1366.

El más antiguo Agnus Dei que se conserva actualmente pertenece al tiempo de Gregorio XI año 1370.

Así como en el Cirio Pascual la cera representa la carne Virgen de Cristo, la Cruz asociada con el cordero, sugiere la idea de una víctima ofrecida en sacrificio y así como la Sangre del Cordero Pascual protegió las casas de la destrucción del Ángel, el propósito de estos medallones consagrados es de proteger a quienes los usen o posean de toda influencia maligna.

El último Papa que consagró los Agnus Dei fue el Papa Pío XII , en 1945 y por última vez en 1952.

Principales beneficios del Uso de los Agnus Dei:

Era costumbre en Roma acompañar el regalo de un Agnus Dei con un folleto impreso que describía sus virtudes. En él, lo primero que se dice es qué milagrosos efectos han obtenido los que los han usado con piedad.

El folleto fue escrito hace más de 100 años, por el sacerdote francés Xavier Barbier de Montault, prefecto de la Casa Pontificia y camarero pontificio de honor de Su Santidad Pio X, y en él enumeró entre las bendiciones que se derivan del uso correcto de los Agnus Dei las siguientes:

1- Los Agnus Dei nos dan la Gracia o nos la aumentan, favorecen nuestra piedad, nos alejan de la tibieza, nos defienden del vicio, y nos disponen a la virtud.

2- Cancelan pecados veniales y purifican las manchas que ha dejado el pecado después la confesión.

3- Frente a ellos huyen los demonios, somos liberados de las tentanciones y preservados de la ruina eterna.

4- Nos protegen de la muerte súbita y los peligros de muerte violenta.

5- Quitan el miedo a los fantasmas y calman el temor a los malos espíritus.

6- Nos dan la Protección divina contra la adversidad: nos evitan peligros y desgracias, y dan prosperidad, dentro del plan de Santidad personal que Dios tiene para cada uno de nosotros.

7- Protegen en el combate e influyen en la victoria, (de los que luchan santamente según la doctrina social de la Iglesia).

9- Nos liberan del veneno y de las incidias del enemigo (especialmente del veneno espiritual y las incidias del demonio).

10- Son excelentes ayudas para preservarnos de las enfermedades o remedio eficaz cuando estas ya están.

11- Combaten la epilepsia. Nos defienden de la peste y del aire contaminado.

12- Aplacan los vientos, disipan huracanes, calman los torbellinos y alejan las tempestades.

13- Salvan del Naufragio. Alejan el peligro de rayos y truenos. Disipan las nubes que traen el granizo. Apagan incendio y limitan los daños.

14- Son eficaces contra las lluvias torrenciales, los desbordes de los ríos y las inundaciones.

15- Finalmente protegen especialmente a las madres y a sus niños de los peligros.

Es muy difícil hoy en día conseguirlos,  hay muchas falsificaciones, por lo que de comprar uno, se recomienda hacerlo en santerías católicas pertenecientes a ordenes religiosas para asegurarnos su autenticidad).

Quién tenga la Gracia de tener uno, lo ha de llevar consigo como quién lleva consigo a Cristo, y por ello besarlo frecuentemente con mucho respeto.

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