Evangelio explicado 16 de Julio de 2017

El comentario del padre Daniel al Santo Evangelio según san Mateo, 13, 1-13

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Domingo XV del tiempo Ordinario

Buenos días

Nuestro Dios es el sembrador. Así presenta Jesús de manera sencilla a nuestro Padre del cielo. También, nos dice que es un buen Padre que echa las semillas en la vida de sus criaturas todos los días.

La Gracia de Dios no cesa, «la mano de Dios no se ha cortado», su Santo Espíritu sopla donde quiere y cuando quiere. Y en nosotros está acoger esas inspiraciones y esos frutos nuevos.

Las dificultades que la Gracia de Dios puede encontrar, tienen que ver con el mal uso que podemos hacer de nuestra libertad.

Allí aparecen los “pájaros” (el diablo), “piedras” (nuestra mirada poco profunda, terrenal) y “zarzas” (nuestras preocupaciones carnales, mundanas) que van a fastidiar la cosecha, impiden que la semilla dé fruto.

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Nosotros tenemos que poner de nuestra parte y abrirnos a los ritmos de Dios, a sus tiempos y no a los nuestros: Dios no se deja manipular, ni atrapar. Es libre, próximo, y cercano, como es omnipotente y todo lo ve… como lo es el verdadero amor.

La gracia de Dios va empapando la tierra y la semilla, cuando encuentra la disposición adecuada en nosotros da fruto, porque su Palabra no sólo es eficaz y eficiente, sino fecunda y capaz de meterse hasta lo más profundas de nuestro corazón, que es donde Dios actúa, si le dejamos intervenir.

Dejar actuar a Dios es no conformarnos con que nuestra fe sea superficial y condicionada a nuestros planes mezquinos y poco abiertos a lo trascendente.

La semilla debe caer en lo profundo de nuestra vida y así dará fruto dando lo que necesitamos en cada momento.

Cada domingo la Palabra de Dios se convierte en alimento de vida, en Pan para el camino, para la fe, para el amor, para la entrega, para el servicio, en abono para la semilla.

No la desaprovechemos, dejemos que la tierra fértil llegue a nuestro Jardín.

Bendiciones y feliz domingo.

Presbítero Daniel Cirrincionepadre daniel

El Padre Daniel desde hace 19 años es sacerdote en la prelatura del Opus Dei, y doctor en Derecho Canónico. Ha desarrollado una intensa y variada labor pastoral, con gente de toda condición, edades y situaciones.