Evangelio explicado 1 de Julio de 2017

El comentario al Santo Evangelio según san Mateo 8, 5-17.

466

Buenos días.

El milagro del siervo del Centurión, que nos relata el Evangelio, lo realizó Jesús después del Sermón de la Montaña al llegar a Cafarnaúm.

El Señor ante el ruego de este hombre, toma la iniciativa de ir a donde estaba el enfermo:

“Yo mismo iré a sanarlo”.

El Señor queda conmovido por la fe y la humildad del Centurión, en cuanto este hombre se considera indigno de que el Señor entre en su casa.

Y el Señor, como hace en todas partes, sigue la voluntad de los que suplican, como aquí, no sólo ofreció curarlo, sino también a ir a su casa.

Nos dice el Papa hablando del Centurión:

“Él había hecho un camino para encontrarse con el Señor, pero lo había hecho con fe. Por eso no sólo él se ha encontrado con el Señor, sino que ha sentido la alegría de ser encontrado por el Señor.

Y este es precisamente el encuentro que nosotros queremos: ¡el encuentro de la fe! Pero más allá de ser nosotros los que encontremos al Señor, es importante dejarnos encontrar por Él.» (SS. Francisco, 2-XII-2013).

También te puede interesar: Las más hermosas frases de Santa Teresita

Otra virtud de este centurión es su caridad, ya que el enfermo no era su familiar sino su sirviente.

Él, sin embargo, se preocupa por su salud. La caridad no tiene y no debe tener límite, debe ser entregada por igual a todos los hombres, sin importar su condición.

Es decir, nuestra caridad jamás se debe preguntar quién es el que sufre. En otras palabras, nuestro amor de cristianos debe ser desinteresado.

El Centurión dijo:

“Señor, no soy digno de que entres en mi casa”.

Sin duda, él creyó que era mucho que el Señor entrara en su casa. Sin embargo, para el Señor estas palabras son es signo de su fe y como lo dice con tanta humildad compra el corazón del Salvador.

En los Evangelios, en varias ocasiones, observamos que la falta de fe impidió que el Señor hiciese maravillas.

Por eso, como este centurión, que gracias a su fe, obtuvo ese milagro, no le cerremos a Dios, el deseo de poner sus manos en nosotros por nuestra falta de fe.

Pidamos al Señor cada día que nos aumente la fe.

Bendiciones

Presbítero Daniel Cirrincionepadre daniel

El Padre Daniel desde hace 19 años es sacerdote en la prelatura del Opus Dei, y doctor en Derecho Canónico. Ha desarrollado una intensa y variada labor pastoral, con gente de toda condición, edades y situaciones.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here