Evangelio explicado 23 de Junio de 2017

El comentario del padre Daniel al Santo Evangelio según san Mateo 11, 25-30.

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Fiesta del Sagrado Corazón de Jesús

Todo el mes de junio está dedicado al Sagrado Corazón de Jesús y hoy celebramos su gran fiesta.

La devoción al Sagrado Corazón es un culto que se extiende por todo el mundo, por un especial pedido que el mismo Jesucristo hace en sus apariciones a Santa Margarita María de Alacoque.

Él se mostró a ella y le dijo: «Mira este Corazón que tanto ha amado a los hombres y a cambio no recibe de ellos más que ultrajes y desprecio. Tú, al menos ámame.»

Todos sabemos que el corazón es símbolo del amor, del afecto, del cariño.

Y el corazón de Jesús significa amor hasta el extremo: de su costado derecho en la Cruz broto sangre y agua. Esto significa amor hecho obras; significa impulso generoso a la donación de sí mismo hasta la muerte.

“El relato de la muerte de Cristo según San Juan es fundamental. Este evangelista testimonia de hecho aquello que vio en el Calvario, o sea que un soldado, cuando Jesús ya estaba muerto, le atravesó el costado con la lanza, y en seguida brotó sangre y agua.

San Juan Evangelista reconoció en aquel signo, aparentemente casual, el cumplimiento de las profecías: del corazón de Jesús, Cordero inmolado sobre la cruz, brota el perdón y la vida para todos los hombres” (Papa Francisco, 3-VI-2015).

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¡Miremos cómo nos ha amado! Sólo nos pide una cosa: que correspondamos a ese amor. Por eso, debemos pedir con audacia un corazón a la medida de Cristo que es quien sabe de auténtico amor.

Su Sagrado Corazón “nos enseña la belleza de amar y de sentirse amados; que sea su apoyo, queridos enfermos, en la prueba y en el sufrimiento; y les sostenga a ustedes, queridos esposos recién casados, en su camino conyugal” (Francisco, 3-VI-2015).

Es Él quien nos dice vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio.

A veces nuestro amor es fragmentario o se ha puesto duro por las dificultades de la vida y el pecado que nos aleja de Dios, así nuestro amor se vuelve impersonal y frío.

Pidamos al Señor Jesús un trasplante de nuestro pobre corazón, reemplazándolo por el Suyo, lleno de riquezas que esperan por nuestro Sí a tanta gracia divina.

Bendiciones.

Presbítero Daniel Cirrincionepadre daniel

El Padre Daniel desde hace 19 años es sacerdote en la prelatura del Opus Dei, y doctor en Derecho Canónico. Ha desarrollado una intensa y variada labor pastoral, con gente de toda condición, edades y situaciones.

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