COMENTARIO DEL EVANGELIO DE HOY

El comentario del padre Daniel al Santo Evangelio según San Juan 3,16-18.

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Solemnidad de la Santísima Trinidad

Buenos días

Celebramos a fiesta de la Santísima Trinidad, la fiesta del misterio del amor de Dios: del amor más puro y más hermoso del universo.

Hoy las lecturas nos pueden dar pie para reflexionar en la experiencia de amor por excelencia que es el amor de Dios.

Nuestra profesión de fe, nos dice con claridad que hay un solo Dios; que es todopoderoso, que creó el cielo y la tierra y todo lo que en el cielo y en la tierra se contiene.

A su vez, este único Dios, en sí reúne tres Personas Divinas. Las tres Personas son eternas porque el Padre desde todas la eternidad engendra al Hijo, y del Padre y del Hijo procede desde toda la eternidad el Espíritu Santo.

Dios es Padre porque por naturaleza, es Padre de la segunda persona de la Santísima Trinidad, que es el Hijo engendrado por El, porque es Padre de todos los hombres que el ha creado, conserva y gobierna. Y finalmente, es Padre por gracia de todos los buenos cristianos, que por eso se llaman hijos adoptivos de Dios.

Dios es Hijo porque es engendrada del Padre por vía de entendimiento desde toda la eternidad, y por esto se llama también Verbo eterno del Padre. Jesucristo se llama Hijo Único de Dios Padre porque sólo El es el Hijo suyo por naturaleza, y nosotros somos hijos por creación y adopción.

Y Dios es Espíritu Santo porque es también la Tercera Persona de la Trinidad, el Amor, que es el Espíritu que procede del Padre y del Hijo, por vía de voluntad y de amor, como de un solo principio.

Desde este amor, Tercera Persona de la Santísima Trinidad, el Evangelio de hoy nos enseña cómo es Dios y qué hay en su corazón.

“Tanto amo Dios al mundo” y ese tanto es Jesús, un “exceso” de amor de Dios por nosotros. Dios se ha desbordado en amor.

Dios quiere que salvemos el alma del pecado y la oscuridad, que nos liberemos de los engaños del mal y que así tengamos una vida feliz, una vida eterna y, para eso, nos envía a Jesús.

La venida de Cristo al mundo es nuestra salvación: Dios quiere que ninguno se pierda, su Gracia a todos intenta alcanzar, luego nos toca contestar a nosotros con nuestra vida, dando respuesta amorosa a su amor.

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El misterio de la Santísima Trinidad es el de las Personas que viven en esa unión íntima e infinita de amor: un amor que es comunión y que se difunde hacia nosotros como donación.

“No es un amor sentimental, emocional, sino el amor del Padre, que es la fuente de toda la vida, el amor del Hijo que muere en la cruz y resucita, el amor del Espíritu, que renueva al hombre y al mundo.

Y pensar que Dios es amor, nos hace bien, porque nos enseña a amar, a entregarnos a los demás como Jesús mismo se dio por nosotros y camina con nosotros. Y Jesús camina con nosotros en el camino de la vida” (SS. Francisco, 26-V-2013).

Las tres Personas Divinas nos ayudan a entender que Dios es padre amoroso, que entregó a su Hijo para que tuviéramos la Vida eterna.

Y nos ha dado al Espíritu Santo para recordarnos y ayudarnos, cada día, que el proyecto de Dios para con nosotros pasa por el amor siguiendo los pasos de Jesús.

Bendiciones.

Presbítero Daniel Cirrincionepadre daniel

El Padre Daniel desde hace 19 años es sacerdote en la prelatura del Opus Dei, y doctor en Derecho Canónico. Ha desarrollado una intensa y variada labor pastoral, con gente de toda condición, edades y situaciones.