TRIDUO COMPLETO A LA VIRGEN DE MONSERRAT

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¡Dulcísima Madre de Monserrat! Acuérdate de mí y de la consagración que de mi persona te hago. Y si yo, vencido por el desaliento o la tristeza, por la perturbación o el desvarío, llegara alguna vez a olvidarme de TI… Entonces ¡Madre Mía! Te pido y te suplico insistentemente por el amor que tienes a Jesús, que me protejas como Madre, que me vuelvas a convertir en fiel discípulo de tu Hijo y que a ejemplo tuyo le sirva y adore a Él que es nuestro único Salvador y Redentor. Amén.

ORACIÓN PARA EL PRIMER DIA

Te alabo, bendigo y glorifico, soberana Reina de Monserrat por ser la Madre de Dios, ya que por obra y gracia del Espíritu Santo se encarnó el Verbo Divino en tus purísimas entrañas. Te pido para mi alma, fidelidad y constancia en el servicio a mi Dios y Señor Jesucristo.

Se repite al terminar la oración correspondiente de cada día:

Escucha benignamente mi petición e intercede por mí ante el trono de tu Hijo, si es que lo que pido conviene a mi eterna salvación. Amén.
(Hágase en silencio la petición que desee alcanzar)

ORACIÓN PARA EL SEGUNDO DIA

Te alabo, bendigo y glorifico, soberana Reina de los Ángeles por haber sido redimida de modo eminente, en previsión de los méritos de tu Hijo, y unida a Él con un vínculo estrecho e indisoluble. Te pido para mi alma la gracia de nunca más pecar ni abandonar a mi Dios y Señor Jesucristo.

ORACIÓN PARA EL TERCER DIA

Te alabo, bendigo y glorifico, soberana Reina de la Paz porque fuiste madre de la única fuente de paz y amor que hay en el universo y en cuyas aguas que manan hasta la eternidad, bebiste Tú, Madre y Señora Nuestra.Te pido para mi alma ser un ser de verdadero hijo de la paz y para que también reine en mí como reina en Tí, mi Dios y Señor Jesucristo.

ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

Acuérdate Piadosa Virgen María, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han recurrido a tu protección, implorado tu auxilio, reclamado tu socorro, haya sido desamparado por ti. Animado en esta confianza, a ti acudo oh Madre, Virgen de las vírgenes; a ti vengo; en tu presencia me pongo arrepentido pecador. No desprecies mis súplicas, ¡Oh Madre del Verbo Divino!, antes bien escúchalas, propicia y atiéndelas.

Amén.

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