Evangelio explicado 19 de Marzo de 2017

El comentario del padre Daniel al Santo Evangelio según san Juan 4, 5-42.

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III Domingo de Cuaresma

Buenos días.

La Palabra de Dios nos presenta a Cristo . El es el objetivo de todas nuestras búsquedas, y sólo en Él seremos saciados.

Por el agua nacemos a la Iglesia y Jesús es el Agua Viva que calma para siempre nuestra sed.

La sed es la búsqueda de la vida: el pueblo de Israel, en su caminar por el desierto, y la Samaritana, hoy, son los símbolos para todos nosotros de lo que deseamos y no tenemos: la realización plena, la vida, la felicidad.

No hay realización en la vida mundana, no hay realización en el egoísmo.

Nuestra realización es un crucificado que resucita y vence a la muerte. No es una carrera, o una fama o unas vacaciones. Nuestra realización es Dios, que se ha hecho carne en un humilde Galileo, que realiza todo tipo de milagros para que nosotros creamos y tengamos vida eterna.

Jesús le dice a la samaritana:

“El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré, nunca más tendrá sed”.

Cristo vino al mundo a restablecer nuestra relación con Dios, dañada por el pecado y a decirnos que el amor de Dios por nosotros sigue intacto y nos llama a conversión, a pesar de nuestros «cinco maridos» que pueden ser los grandes pecados y contradicciones que habitan en cada uno de nosotros.

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Nosotros tenemos a Jesús, que sacia nuestra sed con su Palabra y con su Cuerpo y Sangre.

Es nuestro deber como discípulos del maestro que nos llama a hacer a todos los pueblos sus discípulos, el ayudar a las personas en su búsqueda espiritual ofreciéndoles vivir en comunión la auténtica oración de la tradición cristiana.

Debemos responder positivamente a la invitación que nos hace el Señor para llevar su Buena Noticia a quienes andan buscando respuestas a sus preguntas, un alimento espiritual que les satisfaga, el agua viva.

Pidamos al Señor la gracia de hacerlo que a través de nuestro testimonio, de nuestra confianza, calma, paciencia optimismo, y amor concreto al prójimo. Todo ello, fruto de una fe alimentada en la oración personal auténtica.

Bendiciones.

Presbítero Daniel Cirrincionepadre daniel

El Padre Daniel desde hace 19 años es sacerdote en la prelatura del Opus Dei, y doctor en Derecho Canónico. Ha desarrollado una intensa y variada labor pastoral, con gente de toda condición, edades y situaciones.

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