Evangelio explicado 6 de Marzo de 2017

Comentario del padre Daniel aL Santo Evangelio según san Mateo 25, 31-46.

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Buenos días

En este primer lunes de Cuaresma el Señor nos presenta una parábola escatológica.

Jesús habla a sus discípulos que al final de los tiempos vendrá el Hijo del hombre lleno de su gloria, rodeado de ángeles y sentado en su trono pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda:

«Vengan benditos de mi Padre, vengan y reciban el Reino que se les ha preparado».

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Y Jesús nos dice como reconocerá a unas de los otros: Y, esto los distinguirá:

“Porque tuve hambre, y me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; era forastero, y me recibieron; estaba desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; en la cárcel, y vinieron a ver».

Pues bien, cuando lo reconozcamos a Él entre nuestros hermanos estaremos viviendo lo que tiene que ser la misión del creyente y esa será la tarjeta de entrada en el Reino.

El Señor nos llama todos los días de nuestras vidas a que, podamos descubrirlo en el pobre, en el humilde, en el que está en la periferia, en el que está sólo y triste.

Nos lo dice el Papa:

“Hay una absoluta prioridad de salir de sí hacia el otro, como el signo más claro del camino de crecimiento espiritual, en respuesta a la donación absolutamente gratuita de Dios” (SS. Francisco, Evangelii gaudium, 179).

Ciertamente, la naturaleza misionera de la Iglesia, que es viva en sus miembros, se manifiesta en una caridad que no puede ser sólo de palabras, sino que tiene que ser concreta.

Cristo nos recuerda que la esencia de su mensaje es la caridad.

La caridad no como mera filantropía, sino verdadero amor a Dios que vive realmente en mi prójimo.

El Señor lo dice clarísimo que cada vez que nos demos a los hermanos, «a mí me lo hicieron».

Señor, concédenos el don de imitar con fidelidad a Cristo pobre y humilde, para que viviendo fielmente nuestra vocación, tendamos a la Caridad perfecta que Jesús nos propone.

Bendiciones.

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Presbítero Daniel Cirrincionepadre daniel

El Padre Daniel desde hace 19 años es sacerdote en la prelatura del Opus Dei, y doctor en Derecho Canónico. Ha desarrollado una intensa y variada labor pastoral, con gente de toda condición, edades y situaciones.