Evangelio explicado 27 de Febrero de 2017

El comentario del padre Daniel al Santo Evangelio según san Marcos 10,17-27.

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Buenos días.

Contemplando el Evangelio del joven rico, inmediatamente, se me viene al recuerdo las palabras que el Papa Francisco le dirigía en la Jornada Mundial de la Juventud de Río 2013: “en la cultura de lo provisional, de lo relativo, muchos predican que lo importante es «disfrutar» el momento, que no vale la pena comprometerse para toda la vida, hacer opciones definitivas, «para siempre», porque no se sabe lo que pasará mañana.

Yo, en cambio, les pido que sean revolucionarios, les pido que vayan contracorriente; sí, en esto les pido que se revelen contra esta cultura de lo provisional, que, en el fondo, cree que ustedes no son capaces de asumir responsabilidades, cree que ustedes no son capaces de amar verdaderamente.

Yo tengo confianza en ustedes, jóvenes, y pido por ustedes. Atrévanse a «ir contracorriente». Y atrévanse también a ser felices. (Francisco, 28-VII-2013).

El ir contracorriente del mundo es característica del cristiano desde la primera hora. Siempre la Iglesia fue a contramarcha porque así vivió el Señor y nosotros no podemos vivir pensando y actuando como mundanos. No es que no seamos del mundo, si lo somos. Dios nos ha puesto en el mundo para impregnarlo del aroma de Cristo.

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Lo nuestro no es vivir aislados de la realidad, no vivimos dos vidas distintas: nuestras cosas de cada día y la Iglesia. Esto último, sin lugar a duda, demostraría incoherencia de vida. Nosotros somos cristianos y vivimos y opinamos como lo hace todo el mundo.

Pero, ser cristiano es ir contracorriente y se debe sentir que pensamos y vivimos acorde con el Evangelio. Aunque se nos intente ridiculizar, reducir al silencio o etiquetar, tal como hicieron con nuestros hermanos de los primeros tiempos, nuestra voz se debe sentir cuando las propuestas no sean acorde al mensaje de vida y felicidad que está escrito en el Evangelio.

No se trata únicamente de marchas o de manifestaciones, que son extraordinarias. Se trata del día a día, allí donde estemos y delante de quien estemos. Allí tenemos que hacer sentir con nuestra coherencia y nuestro testimonio que el matrimonio y la sexualidad son santos; que no hay que ser ambiciosos ni vivir para la fiesta, el momento y el dinero; que vale la pena vivir pensando y viviendo para los demás. Y todo ello, porque nuestra vida es la de Jesucristo que pasa.

Bendiciones

Presbítero Daniel Cirrincionepadre daniel

El Padre Daniel desde hace 19 años es sacerdote en la prelatura del Opus Dei, y doctor en Derecho Canónico. Ha desarrollado una intensa y variada labor pastoral, con gente de toda condición, edades y situaciones.