COMENTARIO DEL EVANGELIO DE HOY

El comentario del padre Daniel al Santo

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Buenos días.

Jesús habla a la gente desde la montaña, desde allí ha anunciado las bienaventuranzas, ha invitado a ser sal de la tierra y luz del mundo y ahora recuerda y nos recuerda la importancia de cumplir los mandamientos.

El Señor nos enseña que los mandamientos, no son un conjunto de normas que quieren complicarnos la vida y hacerla más difícil; sino que, por el contrario, están atravesados por el amor, y son una ayuda para seguir a Cristo, dando plenitud a nuestra vida terrena, y fundamento a nuestra vocación de felicidad eterna en el paraíso.

Es Cristo, y su enseñanza dada desde lo alto de su pasión, muerte y resurrección, quien conduce al hombre a la comunión y unión con Dios.

Todos los mandamientos impulsan a embellecer nuestra vida con la belleza de la Vida de Cristo, que no es otra cosa que amor infinito. Los mandamientos, bien entendidos, nos llaman a la imitación de Cristo.

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En la Ley hay preceptos naturales que nos dan ya la santidad; incluso antes de dar Dios la Ley a Moisés, había hombres que observaban estos preceptos y quedaron justificados por su fe y fueron agradables a Dios. El Señor no abolió estos preceptos sino que los extendió y les dio plenitud.

Dios nos hizo libres, como a los ángeles. La libertad, signo de nuestra participación en la divinidad, es el don de elegir y decidir, lo que nos llama a la responsabilidad, porque con la libertad nace también la posibilidad de equivocarse.

En nosotros está formar bien nuestra conciencia y crecer en nuestra fe para que nuestras elecciones y decisiones sigan el camino que Dios quiere que recorramos de su mano.

Los mandamientos que nos dejó el Señor son la guía para no equivocarnos, para no perder el sendero, para no desviarnos con nuestras elecciones libres.

Es por ello que san Agustín se anima a decir: ama y haz lo que quieras, porque no olvidemos que el amor, la libertad y la responsabilidad van de la mano y son los medios que Dios nos ha dado para vivir nuestra vida con verdadera santidad.

Tal como el mismo Señor dice: “Si no sois mejores que los escribas y fariseos, no entraréis en el Reino de los Cielos (Mt, 5,20).

Hoy al participar de la Misa hagamos una revisión de nuestra vida, vayamos a confesarnos y pongámonos en paz con Dios en el sacramento de la reconciliación y la alegría.

Entonces, podremos acercarnos con sinceridad a la Eucaristía y se acrecentarán nuestra comunión con Dios y nuestra fraternidad con los demás.

Bendiciones.

Presbítero Daniel Cirrincionepadre daniel

El Padre Daniel desde hace 19 años es sacerdote en la prelatura del Opus Dei, y doctor en Derecho Canónico. Ha desarrollado una intensa y variada labor pastoral, con gente de toda condición, edades y situaciones.

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