Evangelio explicado 29 de Enero de 2017

El comentario del padre Daniel al Santo Evangelio según san Mateo 4, 25- 5, 12.

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Domingo IV del tiempo ordinario

Buen día del y en el Señor.

Durante estos los primeros domingos del tiempo ordinario vamos recorriendo los momentos iniciales de la predicación de Jesús.

Hoy llegamos al gran momento, a la síntesis de su Buena Nueva: las Bienaventuranzas.

En ellas se expresa el llamado de Jesucristo a entender los mandamientos de Dios, a la luz de una opción de vida que implica despojarse de toda vanidad, de todo amor por las riquezas, de todo deseo de poder o reconocimiento.

Las bienaventuranzas nos presentan situaciones y cosas que pueden ser de otra manera y, que Dios quiere sean distintas a como son.

Estas bienaventuranzas nos hablan de un Reino, el de Dios, en el que la mirada de Dios es la opuesta de la del mundo. Quién por seguir a Cristo, deje todo, ganará todo.

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Jesús nos invita hoy a elegir las bienaventuranzas, lo que supone poner nuestra confianza en Dios.

Esta confianza desafía un ambiente que nos invita a vivir lo superfluo, a vivir el momento como lugar de bienestar y comodidad.

Cristo nos dice una vez más que los últimos serán primeros y los pequeños serán grandes.

Por ello, aunque las bienaventuranzas provoquen contradicción en algunos, es porque no miran con los ojos de Dios, sino con los del mundo.

Aunque el mundo no entienda el llamado a vivir en la humildad y en el abandono a Dios, que hace Cristo, nosotros sabemos que el Señor es fiel a sus palabras y a sus promesas,

Optar por el Reino de Dios nos invita a caminar contracorriente.

Las bienaventuranzas son el camino para seguir a Dios, y pasa por ser vistos por el mundo como los más desgraciados de la vida.

Quien vive en las bienaventuranzas opta por abrazar esa pobreza, esa persecución, ese dolor, por Amor a Cristo y en la esperanza de la resurrección.

Optar por las bienaventuranzas es optar por un camino de felicidad que pasa por ayudarnos unos a otros a ser felices, sin necesidad de llenar nuestra vida de cosas que nos proporcionan una felicidad pasajera y trivial.

Debemos vivir en las bienaventuranzas, confiados en que el Señor nos llevará a su plenitud.

Hoy al participar en la Santa misa, pidamos que nuestro Credo incluya este mensaje esencial: nuestra opción por este estilo de vida que Jesús nos propone a través de las Bienaventuranzas.

Bendiciones.

Presbítero Daniel Cirrincionepadre daniel

El Padre Daniel desde hace 19 años es sacerdote en la prelatura del Opus Dei, y doctor en Derecho Canónico. Ha desarrollado una intensa y variada labor pastoral, con gente de toda condición, edades y situaciones.

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