Evangelio explicado 19 de Enero de 2017

Comentario del padre Daniel, al Santo Evangelio según San Marcos 3. 7-12

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Buenos días

San Marcos hoy nos muestra como la multitud viene de todas partes a Él. Están en la rivera del lago y Jesús, para facilitar la predicación se sube a la barca.

El Señor como consecuencia de sus milagros, había despertado un gran interés en el pueblo de Israel y en los alrededores. Cristo buscaba despertar la fe dormida del Pueblo de Yaveh, no el dar espectáculos.

Pero muchos se acercaban sólo por la curiosidad, otros sólo para ser curados de sus dolencias físicas, y se quedaban sólo en ello sin abrirse a la predicación.

Hoy lo vemos también en nuestras iglesias, cuándo tantas veces se mezcla la curiosidad, el egoísmo y la fe. Por lo que acabamos de decir, la pregunta que si impone es que se espera, que esperamos del Señor.

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Para seguir a Jesús se requiere, abrirse a su predicación, y orientar nuestra vida definitivamente a Él.

Tenemos que hacer nuestras sus palabras para entenderlo, pero la verdad es que, muchas veces, lo escuchamos sin oír, o sin poner atención a lo que dice.

Por eso, debemos meditar si verdaderamente queremos seguir a Cristo con interés, porque la gracia del Evangelio invita a cambiar de vida, a tomar nuestra Cruz y hacer de la imitación de Cristo el sentido de nuestro existir.

Cada uno de nosotros tenemos que aprender a decir como los endemoniados que eran liberados por el Señor: “Tu eres el Hijo de Dios”.

Para ello, nuestro seguimiento al Señor lo tenemos que hacer como se debe: viviendo con celo el Evangelio, cumpliendo lo que el Señor nos pide.

Esto es: brindando amor, siendo bondadosos, amables y solidarios. Amando como el Señor nos amó, es decir con una amor sin medida, un amor que es capaz de dar la vida, en una muerte en Cruz, por amigos y enemigos.

El Señor nos de la gracia de conversión y perseverancia que lo haga posible!

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Presbítero Daniel Cirrincionepadre daniel

El Padre Daniel desde hace 19 años es sacerdote en la prelatura del Opus Dei, y doctor en Derecho Canónico. Ha desarrollado una intensa y variada labor pastoral, con gente de toda condición, edades y situaciones.